El Conde de Montecristo.  Alejandro Dumas
Capítulo 106. La partición (Chapter 106. Dividing the Proceeds)
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En la casa de la calle de San Germán de los Prados, que había escogido para su madre y para sí Alberto de Morcef, el primer piso estaba alquilado a un personaje misterioso.

Era un hombre a quien el conserje no había podido nunca ver la cara, entrase o saliese, porque en el invierno la cubría con una bufanda encarnada, como los cocheros de casas grandes que esperan a sus amos a la salida del espectáculo, y en verano se sonaba siempre en el momento de pasar por delante de la portería.

Preciso es decir que contra las costumbres establecidas, nadie espiaba a aquel vecino, y que la noticia de que era un gran personaje poderoso a influyente había hecho respetar su incógnito y sus misteriosas apariciones.

The apartment on the second floor of the house in the Rue Saint-Germain-des-Pres, where Albert de Morcerf had selected a home for his mother, was let to a very mysterious person. This was a man whose face the concierge himself had never seen, for in the winter his chin was buried in one of the large red handkerchiefs worn by gentlemen's coachmen on a cold night, and in the summer he made a point of always blowing his nose just as he approached the door. Contrary to custom, this gentleman had not been watched, for as the report ran that he was a person of high rank, and one who would allow no impertinent interference, his incognito was strictly respected.

Sus visitas eran ordinariamente fijas, aunque algunas veces se adelantaban o retrasaban, pero casi siempre, lo mismo en invierno que en verano, a las cuatro de la tarde, tomaba posesión de su cuarto y jamás pasaba en él la noche.

La discreta criada, a la que estaba confiado el cuidado de la habitación, encendía la chimenea en el invierno a las tres y media, y a la misma hora en verano subía helados y refrescos.

Como hemos dicho, a las cuatro llegaba el misterioso personaje.

Veinte minutos más tarde un coche se detenía a la puerta de la casa, y una mujer vestida de negro o de azul muy oscuro, pero cubierta siempre con un espeso velo, se apeaba, pasaba como un relámpago por delante de la portería y subía sin que se sintiesen en la escalera sus ligeras pisadas.

jamás le preguntaron adónde iba.

Sus facciones, como las del caballero, eran completamente desconocidas a los guardianes de la puerta, conserjes modelos, solos quizás en la inmensa cofradía de porteros de la capital, capaces de semejante discreción,

Inútil es decir que jamás pasaba del primer piso, llamaba a la puerta de un modo particular, abríase ésta, se cerraba en seguida herméticamente, y he aquí todo.

Para salir tomaban las mismas precauciones que para entrar.

Primero salía la desconocida, cubierta siempre con el velo, y tomaba el coche, que desaparecía tan pronto por un lado de la calle como por el otro. A los veinte minutos bajaba el desconocido cubierto con su bufanda o tapándose con el pañuelo.

His visits were tolerably regular, though occasionally he appeared a little before or after his time, but generally, both in summer and winter, he took possession of his apartment about four o'clock, though he never spent the night there. At half-past three in the winter the fire was lighted by the discreet servant, who had the superintendence of the little apartment, and in the summer ices were placed on the table at the same hour. At four o'clock, as we have already stated, the mysterious personage arrived. Twenty minutes afterwards a carriage stopped at the house, a lady alighted in a black or dark blue dress, and always thickly veiled; she passed like a shadow through the lodge, and ran up-stairs without a sound escaping under the touch of her light foot. No one ever asked her where she was going. Her face, therefore, like that of the gentleman, was perfectly unknown to the two concierges, who were perhaps unequalled throughout the capital for discretion. We need not say she stopped at the second floor. Then she tapped in a peculiar manner at a door, which after being opened to admit her was again fastened, and curiosity penetrated no farther. They used the same precautions in leaving as in entering the house. The lady always left first, and as soon as she had stepped into her carriage, it drove away, sometimes towards the right hand, sometimes to the left; then about twenty minutes afterwards the gentleman would also leave, buried in his cravat or concealed by his handkerchief.

Al día siguiente a aquel en que el conde de Montecristo hizo la visita a Danglars y tuvo lugar el entierro de Valentina, el misterioso inquilino entró hacia las diez de la mañana en lugar de las cuatro de la tarde.

Casi inmediatamente y sin aguardar el intervalo ordinario, llegó un coche de alquiler, y la señora cubierta con el velo subió rápidamente la escalera.

La puerta se abrió y se cerró, pero antes que estuviese del todo cerrada, la señora había exclamado:

-¡Oh! ¡Luciano! ¡Oh!, ¡amigo mío!

De modo que el conserje, que sin quererlo había oído aquella exclamación, supo por primera vez que su inquilino se llamaba Luciano; pero como era un portero modelo, se propuso no decirlo ni aun a su mujer.

The day after Monte Cristo had called upon Danglars, the mysterious lodger entered at ten o'clock in the morning instead of four in the afternoon. Almost directly afterwards, without the usual interval of time, a cab arrived, and the veiled lady ran hastily up-stairs. The door opened, but before it could be closed, the lady exclaimed: "Oh, Lucien—oh, my friend!" The concierge therefore heard for the first time that the lodger's name was Lucien; still, as he was the very perfection of a door-keeper, he made up his mind not to tell his wife. "Well, what is the matter, my dear?" asked the gentleman whose name the lady's agitation revealed; "tell me what is the matter."

"Oh, Lucien, can I confide in you?"

-Y bien, ¿qué hay, amiga querida? -respondió éste, pues la turbación y prisa de la señora le habían hecho conocer quién era-, hablad, decid.

-¿Puedo contar con vos?

"Of course, you know you can do so. But what can be the matter? Your note of this morning has completely bewildered me. This precipitation—this unusual appointment. Come, ease me of my anxiety, or else frighten me at once."

-Desde luego, ya lo sabéis. Pero ¿qué ocurre? Vuestro billete de esta mañana me ha producido una terrible preocupación. La precipitación, el desorden de vuestra carta, vamos, tranquilizaos, o acabad de espantarme de una vez. ¿Qué hay?

"Lucien, a great event has happened!" said the lady, glancing inquiringly at Lucien,—"M. Danglars left last night!"

"Left?—M. Danglars left? Where has he gone?"

"I do not know."

-¡Luciano, un gran acontecimiento! -dijo la señora, fijando en él una mirada investigadora-, el señor Danglars se ha fugado la pasada noche.

-¡Danglars! ¿Y dónde ha ido?

-Lo ignoro.

-¡Cómo! ¿Lo ignoráis? ¿De modo que es para no volver más?

"What do you mean? Has he gone intending not to return?"

"Undoubtedly;—at ten o'clock at night his horses took him to the barrier of Charenton; there a post-chaise was waiting for him—he entered it with his valet de chambre, saying that he was going to Fontainebleau."

-¡Sin duda! A las diez su carruaje le condujo a la barrera de Charentón. Allí encontró una silla de posta, subió con su ayuda de cámara, diciendo a su cochero que iba a Fontainebleau.

"Then what did you mean"—

"Stay—he left a letter for me."

"A letter?"

-Entonces, ¿qué decís?

-Esperad, amigo mío. Me había dejado una carta.

-¿Una carta?

-Sí; leed.

Y la baronesa sacó del bolsillo una carta abierta que presentó a Debray.

"Yes; read it." And the baroness took from her pocket a letter which she gave to Debray. Debray paused a moment before reading, as if trying to guess its contents, or perhaps while making up his mind how to act, whatever it might contain. No doubt his ideas were arranged in a few minutes, for he began reading the letter which caused so much uneasiness in the heart of the baroness, and which ran as follows:—

Se detuvo un momento antes de leerla, como si hubiese querido adivinar el contenido, o más bien, como si hubiera ya tomado un partido decisivo, cualquiera que fuese el contenido. Firme en su resolución sin duda, empezó a leer al cabo de algunos segundos. He aquí lo que contenía la carta que tal turbación produjera en el ánimo de la señora Danglars.

"Madame and most faithful wife."

Debray mechanically stopped and looked at the baroness, whose face became covered with blushes. "Read," she said.

Debray continued:—

«Señora y muy cara esposa.»

Sin pensar en lo que hacía, Debray miró fijamente a la baronesa, y ésta se puso encendida.

-Leed-le dijo.

Debray prosiguió:

«Cuando recibáis esta carta, ya no tendréis marido. ¡Oh!, no os alarméis, no tendréis marido, como no tenéis hija; es decir, que estaré en uno de los treinta o cuarenta caminos que conducen a la frontera de Francia.

»Os debo algunas explicaciones, y como sois mujer que las comprendéis perfectamente, voy a dároslas.

»Escuchad, pues:

»Esta mañana tuve que rembolsar cinco millones y los he pagado; casi inmediatamente he debido pagar igual suma. La he aplazado para mañana, y me marcho hoy para evitar ese mañana, que me sería, creédmelo, muy desagradable.

»Comprendéis perfectamente, ¿no es cierto, señora y muy querida esposa?

»Digo que comprendéis, porque conocéis tan bien como yo el estado de mis negocios, y aun mejor que yo, puesto que si debiese decir dónde ha ido a parar una gran parte de mi fortuna, antes tan bella, no sería capaz de hacerlo, mientras que vos, por el contrario, lo sabéis perfectamente.

»Porque las mujeres tienen un instinto infalible, y explican por un álgebra de su invención hasta lo maravilloso. Yo, que no conozco más que mis números, nada sé desde el día en que ellos me engañaron.

»¿Habéis admirado alguna vez la prontitud de mi caída, señora? ¿No os ha llamado la atención la pronta fusión de mis barras? Yo solamente he visto el fuego, preciso será que hayáis encontrado algún oro entre las cenizas.

»Me alejo de vos, señora y prudente esposa, con esta consoladora esperanza, sin tener el menor remordimiento de conciencia al abandonaros. Os quedan amigos, las cenizas en cuestión, y para colmo de dicha, la libertad que me apresuro a devolveros.

»Con todo, señora, ha llegado el momento de colocar en este párrafo una palabra de explicación íntima. Mientras creí que trabajabais por el bienestar de nuestra casa y la felicidad de nuestra hija, he cerrado filosóficamente los ojos, pero como habéis hecho de la casa

una vasta ruina, no quiero servir de fundamento a la fortuna de otro. Os he tomado por mujer rica, mas no por mujer honrada. Disculpadme si os hablo con esa franqueza, pero como creo no hablar más que para los dos, no veo que nada me obligue a disimular mis palabras. He aumentado nuestra fortuna, que durante quince años ha ido siempre creciendo hasta el momento en que catástrofes desconocidas a ininteligibles hasta para mí han venido a destrozarla, sin culpa de mi parte.

»Vos, señora, habéis trabajado para aumentar la vuestra, y estoy moralmente convencido de que lo habéis conseguido. Os dejo, pues, como os tomé, rica, pero con poca honra.

"When you receive this, you will no longer have a husband. Oh, you need not be alarmed, you will only have lost him as you have lost your daughter; I mean that I shall be travelling on one of the thirty or forty roads leading out of France. I owe you some explanations for my conduct, and as you are a woman that can perfectly understand me, I will give them. Listen, then. I received this morning five millions which I paid away; almost directly afterwards another demand for the same sum was presented to me; I put this creditor off till to-morrow and I intend leaving to-day, to escape that to-morrow, which would be rather too unpleasant for me to endure. You understand this, do you not, my most precious wife? I say you understand this, because you are as conversant with my affairs as I am; indeed, I think you understand them better, since I am ignorant of what has become of a considerable portion of my fortune, once very tolerable, while I am sure, madame, that you know perfectly well. For women have infallible instincts; they can even explain the marvellous by an algebraic calculation they have invented; but I, who only understand my own figures, know nothing more than that one day these figures deceived me. Have you admired the rapidity of my fall? Have you been slightly dazzled at the sudden fusion of my ingots? I confess I have seen nothing but the fire; let us hope you have found some gold among the ashes. With this consoling idea, I leave you, madame, and most prudent wife, without any conscientious reproach for abandoning you; you have friends left, and the ashes I have already mentioned, and above all the liberty I hasten to restore to you. And here, madame, I must add another word of explanation. So long as I hoped you were working for the good of our house and for the fortune of our daughter, I philosophically closed my eyes; but as you have transformed that house into a vast ruin I will not be the foundation of another man's fortune. You were rich when I married you, but little respected. Excuse me for speaking so very candidly, but as this is intended only for ourselves, I do not see why I should weigh my words. I have augmented our fortune, and it has continued to increase during the last fifteen years, till extraordinary and unexpected catastrophes have suddenly overturned it,—without any fault of mine, I can honestly declare. You, madame, have only sought to increase your own, and I am convinced that you have succeeded. I leave you, therefore, as I took you,—rich, but little respected. Adieu! I also intend from this time to work on my own account. Accept my acknowledgments for the example you have set me, and which I intend following.

"Your very devoted husband,

» Adiós, me marcho, y desde hoy trabajaré por mi cuenta. Creed en mi eterno agradecimiento por el ejemplo que me habéis dado y que voy a seguir.

"Baron Danglars."

»Vuestro afectísimo marido,

Barón Danglars.»

La baronesa seguía con la vista a Debray durante aquella larga y penosa lectura, y vio que el joven, a pesar de su conocido dominio sobre sí, mudó de color dos o tres veces.

The baroness had watched Debray while he read this long and painful letter, and saw him, notwithstanding his self-control, change color once or twice. When he had ended the perusal, he folded the letter and resumed his pensive attitude. "Well?" asked Madame Danglars, with an anxiety easy to be understood.

"Well, madame?" unhesitatingly repeated Debray.

Cuando concluyó, cerró lentamente la carta y volvió a su estado pensativo.

"With what ideas does that letter inspire you?"

-¿Y bien? -le preguntó la señora Danglars con una ansiedad fácil de comprender.

"Oh, it is simple enough, madame; it inspires me with the idea that M. Danglars has left suspiciously."

-¡Y bien!, señora-repitió maquinalmente Debray.

"Certainly; but is this all you have to say to me?"

-¿Qué idea os inspira esa carta?

"I do not understand you," said Debray with freezing coldness.

Una idea muy sencilla, señora. Me inspira la idea de que el señor Danglars ha partido con sospechas.

"He is gone! Gone, never to return!"

"Oh, madame, do not think that!"

-Sin duda, ¿pero es eso cuanto tenéis que decirme?

-No comprendo -dijo Debray con una frialdad glacial.

-¡Se ha marchado!, sí, para no volver más.

-¡Oh! -dijo Debray-, no creáis nada de eso, baronesa.

-Os digo que no volverá, es un hombre de resoluciones invariables y que sólo mira su interés. Si me hubiese juzgado útil para alguna cosa me hubiera llevado consigo. Me deja en París porque nuestra separación puede servir para sus proyectos. Es, pues, irrevocable y está perfectamente libre para siempre -añadió la señora Danglars con el mismo acento de súplica.

"I tell you he will never return. I know his character; he is inflexible in any resolutions formed for his own interests. If he could have made any use of me, he would have taken me with him; he leaves me in Paris, as our separation will conduce to his benefit;—therefore he has gone, and I am free forever," added Madame Danglars, in the same supplicating tone. Debray, instead of answering, allowed her to remain in an attitude of nervous inquiry. "Well?" she said at length, "do you not answer me?"

"I have but one question to ask you,—what do you intend to do?"

Pero en lugar de responder, Debray la dejó en aquella penosa ansiedad producida por una interrogación entre la mirada y el pensamiento.

-¡Qué! -dijo al fin-, ¿no me respondéis, caballero?

"I was going to ask you," replied the baroness with a beating heart.

"Ah, then, you wish to ask advice of me?"

"Yes; I do wish to ask your advice," said Madame Danglars with anxious expectation.

-Sólo tengo una cosa que preguntaros. ¿Qué pensáis hacer?

"Then if you wish to take my advice," said the young man coldly, "I would recommend you to travel."

-Eso mismo iba a preguntaros -respondió la baronesa, cuyo corazón palpitaba aceleradamente.

"To travel!" she murmured.

-¡Ah! -dijo Debray-, ¿me pedís un consejo?

-Sí, os lo pido -dijo la baronesa con el corazón oprimido.

-Pues entonces -respondió el joven con frialdad-, os aconsejo que viajéis.

-¿Que viaje? -murmuró la señora Danglars.

-Eso es. Es cierto, como ha dicho Danglars, que sois rica y perfectamente libre, una ausencia de París os es necesaria, según creo, después del doble escándalo del frustrado matrimonio de Eugenia y la fuga de Danglars. Lo que importa es que todo el mundo sepa que os han abandonado y os crea pobre, porque difícilmente se perdonaría a la mujer del bancarrotero la opulencia y el gran tren de vida. Para lo primero basta que permanezcáis quince días en París, repitiendo a todos que os han abandonado, contando el cómo a vuestras mejores amigas, que lo repetirán en todas partes. En seguida dejaréis vuestra casa, abandonaréis alhajas, dinero, muebles, cuanto haya en ella, y todos alabarán vuestro desinterés y generosidad. Todos os creerán entonces abandonada y pobre, menos yo, que conozco vuestra posición, y que estoy pronto a presentaros mis cuentas como un socio leal.

La baronesa, pálida y aterrada, había escuchado aquel discurso con tanto espanto y desesperación, como con calma a indiferencia lo había pronunciado Debray.

"Certainly; as M. Danglars says, you are rich, and perfectly free. In my opinion, a withdrawal from Paris is absolutely necessary after the double catastrophe of Mademoiselle Danglars' broken contract and M. Danglars' disappearance. The world will think you abandoned and poor, for the wife of a bankrupt would never be forgiven, were she to keep up an appearance of opulence. You have only to remain in Paris for about a fortnight, telling the world you are abandoned, and relating the details of this desertion to your best friends, who will soon spread the report. Then you can quit your house, leaving your jewels and giving up your jointure, and every one's mouth will be filled with praises of your disinterestedness. They will know you are deserted, and think you also poor, for I alone know your real financial position, and am quite ready to give up my accounts as an honest partner." The dread with which the pale and motionless baroness listened to this, was equalled by the calm indifference with which Debray had spoken. "Deserted?" she repeated; "ah, yes, I am, indeed, deserted! You are right, sir, and no one can doubt my position." These were the only words that this proud and violently enamoured woman could utter in response to Debray.

-¡Abandonada...! ¡Oh!, sí, tenéis razón, Luciano, y bien abandonada.

Tales fueron las únicas palabras que aquella mujer altiva y tan perdidamente enamorada pudo responder a Debray.

-Pero rica y muy rica -prosiguió él sacando una cartera y extendiendo sobre la mesa los papeles que contenía.

La señora Danglars le dejó hacer, sin ocuparse más que de ahogar sus suspiros y retener sus lágrimas, que a pesar suyo se asomaban a sus ojos.

Sin embargo, al fin pudo más en ella el sentimiento de su dignidad, y si no logró sofocar su corazón, logró al menos contener sus lágrimas.

-Señora -dijo Debray-, hará seis meses o poco más que nos asociamos. Habéis puesto un capital de treinta mil francos.

»En el mes de abril de este año empezó precisamente nuestra asociación.

»En mayo hicimos las primeras operaciones.

»En el mismo mes ganamos cuatrocientos mil francos.

»En junio el beneficio subió a novecientos mil.

»En julio agregamos un millón setecientos mil francos. Vos lo sabéis, el mes de los bonos en España.

» En el mes de agosto perdimos al principio del mes trescientos mil francos, pero al quince los habíamos vuelto a ganar. Ayer ajusté nuestras cuentas desde el día de nuestra asociación, y me dan un activo de dos millones cuatrocientos mil francos, es decir un millón doscientos mil francos para cada uno.

"But then you are rich,—very rich, indeed," continued Debray, taking out some papers from his pocket-book, which he spread upon the table. Madame Danglars did not see them; she was engaged in stilling the beatings of her heart, and restraining the tears which were ready to gush forth. At length a sense of dignity prevailed, and if she did not entirely master her agitation, she at least succeeded in preventing the fall of a single tear. "Madame," said Debray, "it is nearly six months since we have been associated. You furnished a principal of 100,000 francs. Our partnership began in the month of April. In May we commenced operations, and in the course of the month gained 450,000 francs. In June the profit amounted to 900,000. In July we added 1,700,000 francs,—it was, you know, the month of the Spanish bonds. In August we lost 300,000 francs at the beginning of the month, but on the 13th we made up for it, and we now find that our accounts, reckoning from the first day of partnership up to yesterday, when I closed them, showed a capital of 2,400,000 francs, that is, 1,200,000 for each of us. Now, madame," said Debray, delivering up his accounts in the methodical manner of a stockbroker, "there are still 80,000 francs, the interest of this money, in my hands."

"But," said the baroness, "I thought you never put the money out to interest."

-¿Pero qué quieren decir esos intereses, si jamás habéis hecho valer ese dinero?

-Estáis en un error -dijo fríamente Debray-, tenía vuestros poderes y he usado de ellos. Tenemos, pues, cuarenta mil francos de intereses por vuestra parte, más cien mil francos de la primera remesa de fondos, es decir, vuestra parte asciende a un millón trescientos mil francos.

Ahora bien, anteayer tuve la precaución de movilizar vuestro dinero. No hace mucho tiempo, como veis, y se diría que adivinaba lo que iba a suceder. Vuestro dinero está aquí: la mitad en billetes de banco, la otra mitad en bonos al portador. Cuando digo aquí es porque es verdad, pues no creyendo mi casa bastante segura, y rehuyendo la indiscreción de los notarios, lo he guardado en un cofre sellado, oculto en aquel armario.

"Excuse me, madame," said Debray coldly, "I had your permission to do so, and I have made use of it. There are, then, 40,000 francs for your share, besides the 100,000 you furnished me to begin with, making in all 1,340,000 francs for your portion. Now, madame, I took the precaution of drawing out your money the day before yesterday; it is not long ago, you see, and I was in continual expectation of being called on to deliver up my accounts. There is your money,—half in bank-notes, the other half in checks payable to bearer. I say there, for as I did not consider my house safe enough, or lawyers sufficiently discreet, and as landed property carries evidence with it, and moreover since you have no right to possess anything independent of your husband, I have kept this sum, now your whole fortune, in a chest concealed under that closet, and for greater security I myself concealed it there.

-Ahora -dijo Debray, abriendo el armario y sacando un cofrecito pequeño-, he aquí ochocientos billetes de banco de mil francos, un cupón de rentas de veinticinco mil francos y un bono a la vista de ciento diez mil francos, sobre mi banquero, y como éste no es el señor Danglars, podéis estar segura de que se pagará a su presentación.

La señora Danglars tomó maquinalmente el bono, el cupón de ventas y los billetes de banco. Aquella enorme fortuna parecía bien poca cosa puesta sobre la mesa. La señora Danglars, con los ojos secos, pero con el pecho oprimido por mil suspiros, encerró en su bolso los billetes de banco, puso en su cartera el bono y el cupón de rentas, y en pie, pálida a inmóvil, esperó una palabra de amor que la consolase de ser tan rica.

Pero la esperó en vano.

"Now, madame," continued Debray, first opening the closet, then the chest;—"now, madame, here are 800 notes of 1,000. francs each, resembling, as you see, a large book bound in iron; to this I add a certificate in the funds of 25,000. francs; then, for the odd cash, making I think about 110,000. francs, here is a check upon my banker, who, not being M. Danglars, will pay you the amount, you may rest assured." Madame Danglars mechanically took the check, the bond, and the heap of bank-notes. This enormous fortune made no great appearance on the table. Madame Danglars, with tearless eyes, but with her breast heaving with concealed emotion, placed the bank-notes in her bag, put the certificate and check into her pocket-book, and then, standing pale and mute, awaited one kind word of consolation. But she waited in vain.

-Ahora tenéis una existencia magnífica -dijo Debray-, sesenta mil libras de renta, suma enorme para una mujer que no podrá tener casa abierta hasta dentro de un año por lo menos. Estáis en el caso de poder contentar todos vuestros caprichos, sin contar con que si vuestra parte os parece insuficiente, podéis tomar de la mía cuanto queráis, pues estoy pronto a ofreceros, a título de préstamo, se entiende, todo lo que poseo, es decir, un millón sesenta mil francos.

"Now, madame," said Debray, "you have a splendid fortune, an income of about 60,000 livres a year, which is enormous for a woman who cannot keep an establishment here for a year, at least. You will be able to indulge all your fancies; besides, should you find your income insufficient, you can, for the sake of the past, madame, make use of mine; and I am ready to offer you all I possess, on loan."

-Gracias, caballero, me dais mucho más de lo que necesita una mujer que está resuelta a no presentarse en el mundo, al menos en muchos años.

Debray se admiró por un momento, mas volviendo en sí rápidamente, hizo un gesto que podría traducirse por...

"Thank you, sir—thank you," replied the baroness; "you forget that what you have just paid me is much more than a poor woman requires, who intends for some time, at least, to retire from the world."

-Como gustéis.

Debray was, for a moment, surprised, but immediately recovering himself, he bowed with an air which seemed to say, "As you please, madame."

La señora Danglars había esperado hasta entonces, pero al ver la acción de Debray, la mirada oblicua que la acompañó, la reverencia profunda y el silencio significativo que se siguió, levantó la cabeza, abrió la puerta, y sin cólera, sin odio, pero con decisión, encaminóse a la escalera sin dignarse saludar por última vez al que así la dejaba marchar.

-¡Bah! -dijo Debray-, proyectos y nada más. Permanecerá en su casa, leerá novelas y jugará al whist, ya que no puede jugar a la bolsa.

Tomó su cartera, y señaló con cuidado las cantidades que acababa de pagar.

-Me quedan un millón sesenta mil francos -dijo-, ¡lástima que la señorita de Villefort haya muerto! Esa mujer en todos sentidos me convenía y me hubiera casado con ella.

Y flemáticamente, según su costumbre, esperó que transcurrieran veinte minutos después de la salida de la señora Danglars para marcharse.

Los empleó en hacer números con el reloj sobre la mesa.

Madame Danglars had until then, perhaps, hoped for something; but when she saw the careless bow of Debray, and the glance by which it was accompanied, together with his significant silence, she raised her head, and without passion or violence or even hesitation, ran down-stairs, disdaining to address a last farewell to one who could thus part from her. "Bah," said Debray, when she had left, "these are fine projects! She will remain at home, read novels, and speculate at cards, since she can no longer do so on the Bourse." Then taking up his account book, he cancelled with the greatest care all the entries of the amounts he had just paid away. "I have 1,060,000 francs remaining," he said. "What a pity Mademoiselle de Villefort is dead! She suited me in every respect, and I would have married her." And he calmly waited until the twenty minutes had elapsed after Madame Danglars' departure before he left the house. During this time he occupied himself in making figures, with his watch by his side.

Aquel personaje diabólico que cualquier imaginación aventurera hubiera creado si Lesage no se hubiera adelantado a ello, Asmodeo, que levanta los tejados de las casas para ver lo que pasa en el interior, gozaría siquiera de un singular espectáculo, si levantase en el momento a que nos referimos, y en el cual Debray hacía sus cuentas, el techo de la casa de la calle de San Germán de los Prados.

Encima del cuarto en que Debray acababa de partir con la señora Danglars dos millones y medio, había otra habitación ocupada por personas que ya conocemos, las cuales han representado un papel demasiado importante en los sucesos que hemos contado, para que no las veamos de nuevo con interés.

En aquella habitación estaban Mercedes y Alberto.

Mercedes había cambiado mucho en pocos días, no porque en los tiempos de su mayor auge hubiese ostentado el fausto orgulloso que separa todas las condiciones y hace que no se reconozca la misma mujer cuando se presenta más sencillamente vestida, ni tampoco por-

que hubiese llegado a aquel estado en el que es preciso volver a vestir la librea de la miseria, no; Mercedes había cambiado, porque el brillo de sus ojos se había amortiguado, y se había desvanecido su sonrisa, porque, en fin, una perpetua cortedad de ánimo retenía en sus labios aquella palabra rápida que lanzaba otras veces una imaginación siempre pronta y activa.

Asmodeus—that diabolical personage, who would have been created by every fertile imagination if Le Sage had not acquired the priority in his great masterpiece—would have enjoyed a singular spectacle, if he had lifted up the roof of the little house in the Rue Saint-Germain-des-Pres, while Debray was casting up his figures. Above the room in which Debray had been dividing two millions and a half with Madame Danglars was another, inhabited by persons who have played too prominent a part in the incidents we have related for their appearance not to create some interest. Mercedes and Albert were in that room. Mercedes was much changed within the last few days; not that even in her days of fortune she had ever dressed with the magnificent display which makes us no longer able to recognize a woman when she appears in a plain and simple attire; nor indeed, had she fallen into that state of depression where it is impossible to conceal the garb of misery; no, the change in Mercedes was that her eye no longer sparkled, her lips no longer smiled, and there was now a hesitation in uttering the words which formerly sprang so fluently from her ready wit.

La pobreza no había marchitado la imaginación de Mercedes, tampoco la falta de valor le hacía insoportable su pobreza; habiendo bajado de la altura en que vivía, y perdida en la nueva esfera que había escogido, su vida era cual el estado de aquellas personas que salen de un salón brillantemente iluminado para pasar a una habitación completamente oscura; parecía una reina que salía de su palacio para entrar en una cabaña, y que reducida a lo estrictamente necesario, no se la reconocía ni en la vajilla ordinaria que ella misma colocaba sobre su mesa, ni en el catre que sustituyera a su magnífico lecho.

En efecto, la bella catalana, o la noble condesa, no tenía ni su mirada altiva ni su encantadora sonrisa, porque al fijar sus ojos sobre cuanto la rodeaba, sólo veía objetos de tristeza: un cuarto tapizado con papel sobre fondo gris, que los propietarios económicos buscan con preferencia como más duradero; el suelo sin alfombra y los muebles todos llamaban la atención y obligaban a fijarse en la pobreza de un falso lujo, cosas todas que rompían la armonía tan necesaria a las personas acostumbradas a un conjunto elegante.

It was not poverty which had broken her spirit; it was not a want of courage which rendered her poverty burdensome. Mercedes, although deposed from the exalted position she had occupied, lost in the sphere she had now chosen, like a person passing from a room splendidly lighted into utter darkness, appeared like a queen, fallen from her palace to a hovel, and who, reduced to strict necessity, could neither become reconciled to the earthen vessels she was herself forced to place upon the table, nor to the humble pallet which had become her bed. The beautiful Catalane and noble countess had lost both her proud glance and charming smile, because she saw nothing but misery around her; the walls were hung with one of the gray papers which economical landlords choose as not likely to show the dirt; the floor was uncarpeted; the furniture attracted the attention to the poor attempt at luxury; indeed, everything offended eyes accustomed to refinement and elegance.

La señora de Morcef vivía allí desde que había abandonado su palacio. Trastornábale la cabeza aquel silencio monótono, cual a un viajero al llegar al borde de un horrendo precipicio, y viendo que Alberto la miraba disimuladamente a cada momento para sondear el estado de su corazón, se esforzaba en sonreír con los labios, ya que le faltaba el dulce fuego de la sonrisa en los ojos, sonrisa que causa el mismo efecto que la reverberación de la luz, es decir, la claridad sin calor.

Alberto, por su parte, estaba preocupado, hallábase impedido por un resto de lujo que no le permitía presentarse según su condición actual. Quería salir sin guantes, y hallaba sus manos demasiado blancas para caminar a pie por toda la ciudad, y sus botas eran de charol y demasiado lujosas.

Madame de Morcerf had lived there since leaving her house; the continual silence of the spot oppressed her; still, seeing that Albert continually watched her countenance to judge the state of her feelings, she constrained herself to assume a monotonous smile of the lips alone, which, contrasted with the sweet and beaming expression that usually shone from her eyes, seemed like "moonlight on a statue,"—yielding light without warmth. Albert, too, was ill at ease; the remains of luxury prevented him from sinking into his actual position. If he wished to go out without gloves, his hands appeared too white; if he wished to walk through the town, his boots seemed too highly polished. Yet these two noble and intelligent creatures, united by the indissoluble ties of maternal and filial love, had succeeded in tacitly understanding one another, and economizing their stores, and Albert had been able to tell his mother without extorting a change of countenance,—"Mother, we have no more money."

Con todo, aquellas dos criaturas, tan nobles a inteligentes, reunidas indisolublemente con los lazos del amor maternal y filial, habían llegado a comprenderse sin hablar y a ahorrarse todos los preámbulos que se deben entre amigos para establecer la verdad material de que depende la vida.

Alberto, en fin, había podido decir a su madre sin hacerla palidecer:

-Madre mía, no tenemos dinero.

Jamás Mercedes había conocido la miseria, muchas veces en su juventud había hablado ella misma de pobreza, pero no es lo mismo necesidad y pobreza; son dos sinónimos, entre los cuales media todo un mundo. Entre los catalanes, Mercedes tenía necesidad de mil cosas, pero nunca le faltaban otras mil, mientras las redes cogían bastante pescado y éste se vendía. Y después, sin amigas, con sólo un amor que no tenía relación alguna con los detalles materiales de la situación, no pensaba más que en sí, y Mercedes, con lo poco que poseía, era aún generosa cuanto podía. Hoy debía pensar en dos y sin poseer nada.

Mercedes had never known misery; she had often, in her youth, spoken of poverty, but between want and necessity, those synonymous words, there is a wide difference. Amongst the Catalans, Mercedes wished for a thousand things, but still she never really wanted any. So long as the nets were good, they caught fish; and so long as they sold their fish, they were able to buy twine for new nets. And then, shut out from friendship, having but one affection, which could not be mixed up with her ordinary pursuits, she thought of herself—of no one but herself. Upon the little she earned she lived as well as she could; now there were two to be supported, and nothing to live upon.

Acercábase el invierno. En aquel cuarto ya frío, Mercedes no tenía fuego, cuando un calorífero del que salían mil ramales calentaba otras veces su casa desde la antecámara al tocador; no tenía ni aun una flor, cuando su habitación estaba antes llena de ellas a peso de oro. ¡Pero tenía a su hijo!

Winter approached. Mercedes had no fire in that cold and naked room—she, who was accustomed to stoves which heated the house from the hall to the boudoir; she had not even one little flower—she whose apartment had been a conservatory of costly exotics. But she had her son. Hitherto the excitement of fulfilling a duty had sustained them. Excitement, like enthusiasm, sometimes renders us unconscious to the things of earth. But the excitement had calmed down, and they felt themselves obliged to descend from dreams to reality; after having exhausted the ideal, they found they must talk of the actual.

La exaltación de un deber quizás exagerado les había sostenido hasta entonces en las esferas superiores. La exaltación se aproxima mucho al entusiasmo y el entusiasmo nos hace insensibles a las cosas de la tierra. Era preciso al fin hablar de lo positivo después de haber apurado todo lo ideal.

"Mother," exclaimed Albert, just as Madame Danglars was descending the stairs, "let us reckon our riches, if you please; I want capital to build my plans upon."

"Capital—nothing!" replied Mercedes with a mournful smile.

"No, mother,—capital 3,000 francs. And I have an idea of our leading a delightful life upon this 3,000 francs."

-Madre mía -decía Alberto en el momento en que la señora Danglars bajaba la escalera-, contemos un poco nuestras riquezas. Tengo necesidad de un total para trazar bien mis planes.

"Child!" sighed Mercedes.

-Total, nada -dijo Mercedes con dolorosa sonrisa.

-Sí, madre mía; total, primero tres mil francos. Pretendo que con esos tres mil francos pasemos los dos una vida envidiable.

"Alas, dear mother," said the young man, "I have unhappily spent too much of your money not to know the value of it. These 3,000 francs are enormous, and I intend building upon this foundation a miraculous certainty for the future."

-¡Niño! -respondió Mercedes suspirando.

"You say this, my dear boy; but do you think we ought to accept these 3,000 francs?" said Mercedes, coloring.

-Sí, mi buena madre; os he gastado, por desgracia, mucho dinero, y conozco ya su valor: es enorme. Con esos tres mil francos he edificado un porvenir milagroso y de eterna seguridad.

Mercedes dijo ruborizándose:

-¿Pensáis eso, hijo mío? ¿Pero ante todo aceptaremos esos tres mil francos?

"I think so," answered Albert in a firm tone. "We will accept them the more readily, since we have them not here; you know they are buried in the garden of the little house in the Allees de Meillan, at Marseilles. With 200 francs we can reach Marseilles."

-Es cosa convenida, me parece -dijo Alberto con un tono fume-, los aceptaremos, tanto más, cuanto no los tenemos, pues se encuentran, como sabéis, enterrados en el jardín de la pequeña casa

de la alameda de Meillán en Marsella. Con doscientos francos, iremos ambos a Marsella.

"With 200 francs?—are you sure, Albert?"

"Oh, as for that, I have made inquiries respecting the diligences and steamboats, and my calculations are made. You will take your place in the coupe to Chalons. You see, mother, I treat you handsomely for thirty-five francs." Albert then took a pen, and wrote:—

-¡Con doscientos francos! -dijo Mercedes-. ¿Pensáis lo que decís, Alberto?

....................................................... Frs.

-¡Oh!, en cuanto a eso estoy perfectamente informado por las diligencias y los vapores, y mis cálculos están ya hechos. Tomáis vuestro asiento para Chalons, treinta y cinco francos.

Coupe, thirty-five francs.............................. 35.

From Chalons to Lyons you will go on by the steamboat.. 6.

From Lyons to Avignon (still by steamboat)............. 16.

Alberto tomó la pluma y escribió:

From Avignon to Marseilles, seven franc................ 7.

Berlina, treinta y cinco francos. . . . . . . . . . . . 35 francos

Expenses on the road, about fifty francs............... 50.

De Chalons a Lyon vais por el vapor, seis francos . . . 6 »

Total................................................. 114 frs.

De Lyon a Avignon, lo mismo, dieciséis francos. . . . . 16 »

De Avignon a Marsella, ídem, siete francos. . . . . . . 7 »

"Let us put down 120," added Albert, smiling. "You see I am generous, am I not, mother?"

Gastos durante el viaje, cincuenta francos. . . . . . . 50 »

"But you, my poor child?"

_______

Total . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 »

"I? do you not see that I reserve eighty francs for myself? A young man does not require luxuries; besides, I know what travelling is."

-Pongamos ciento veinte. Veis que soy generoso, ¿verdad, madre mía? -añadió sonriéndose.

"With a post-chaise and valet de chambre?"

"Any way, mother."

-¿Pero y tú, mi pobre hijo?

"Well, be it so. But these 200 francs?"

-¡Yo!, no os preocupéis. Me reservo ochenta francos. Un joven, madre mía, no tiene necesidad de tantas comodidades, y además sé lo que es viajar.

-Sí, con lo silla de posta y lo ayuda de cámara.

-No importa, madre mía.

-Pues bien, sea -dijo Mercedes-, ¿pero y esos doscientos francos?

"Here they are, and 200 more besides. See, I have sold my watch for 100 francs, and the guard and seals for 300. How fortunate that the ornaments were worth more than the watch. Still the same story of superfluities! Now I think we are rich, since instead of the 114 francs we require for the journey we find ourselves in possession of 250."

-Helos aquí, y otros doscientos más. He vendido mi reloj y mis sellos en cuatrocientos francos. Somos ricos, pues en lugar de ciento catorce francos que necesitáis para vuestro viaje, tenéis doscientos cincuenta.

-¿Pero debemos algo en esta casa?

"But we owe something in this house?"

"Thirty francs; but I pay that out of my 150 francs,—that is understood,—and as I require only eighty francs for my journey, you see I am overwhelmed with luxury. But that is not all. What do you say to this, mother?"

-Treinta francos, que voy a pagar de mis ciento cincuenta, y puesto que sólo necesito ochenta para el camino, veis que estoy nadando en la abundancia.

Y Alberto sacó una pequeña cartera con broches de oro, restos de su anterior opulencia, o quizá tierno recuerdo de una de aquellas mujeres misteriosas, que cubiertas con un velo llamaban a la puerta escondida. La abrió y mostró un billete de mil francos.

And Albert took out of a little pocket-book with golden clasps, a remnant of his old fancies, or perhaps a tender souvenir from one of the mysterious and veiled ladies who used to knock at his little door,—Albert took out of this pocket-book a note of 1,000 francs.

"What is this?" asked Mercedes.

"A thousand francs."

"But whence have you obtained them?"

-¿Qué es eso? -inquirió Mercedes.

-Mil francos, madre mía. ¡Oh!, es muy bueno.

-Pero ¿de dónde tienes tú mil francos?

-Escuchad y no os conmováis.

Alberto se levantó, besó a su madre en ambas mejillas, y se puso a mirarla fijamente.

-No tenéis idea, madre mía, de cuán hermosa os encuentro -dijo el joven con un profundo sentimiento de amor filial-, sois la más bella, como la más noble de cuantas mujeres he conocido.

"Listen to me, mother, and do not yield too much to agitation." And Albert, rising, kissed his mother on both cheeks, then stood looking at her. "You cannot imagine, mother, how beautiful I think you!" said the young man, impressed with a profound feeling of filial love. "You are, indeed, the most beautiful and most noble woman I ever saw!"

-¡Hijo querido! -dijo Mercedes, procurando retener una lágrima que asomaba a sus ojos.

-En verdad, sólo os faltaba ser desgraciada para cambiar mi amor en adoración.

"Dear child!" said Mercedes, endeavoring in vain to restrain a tear which glistened in the corner of her eye. "Indeed, you only wanted misfortune to change my love for you to admiration. I am not unhappy while I possess my son!"

-No soy desgraciada, puesto que tengo a mi hijo -dijo Mercedes-, y no lo seré mientras siga teniéndolo.

"Ah, just so," said Albert; "here begins the trial. Do you know the decision we have come to, mother?"

-¡Ah!, precisamente, ved donde empieza la prueba, ¡madre mía!, sabéis que es cosa convenida.

"Have we come to any?"

-¿Hemos convenido algo? -preguntó Mercedes.

-Sí; en que viviréis en Marsella, y yo iré a África, donde en lugar del nombre que he dejado, me crearé uno, honrando, el que he escogido.

Mercedes exhaló un suspiro.

-Pues bien, querida madre, desde ayer que estoy enganchado en los spahis -añadió el joven bajando los ojos con cierta vergüenza, porque ignoraba cuán sublime era rebajándose-, o más bien he creído que mi cuerpo era mío y que podía venderlo. Desde ayer reemplazo a uno. Me he vendido, como dicen, más caro de lo que yo creía valer -añadió procurando sonreírse-, es decir, por dos mil francos.

"Yes; it is decided that you are to live at Marseilles, and that I am to leave for Africa, where I will earn for myself the right to use the name I now bear, instead of the one I have thrown aside." Mercedes sighed. "Well, mother, I yesterday engaged myself as substitute in the Spahis," [*] added the young man, lowering his eyes with a certain feeling of shame, for even he was unconscious of the sublimity of his self- abasement. "I thought my body was my own, and that I might sell it. I yesterday took the place of another. I sold myself for more than I thought I was worth," he added, attempting to smile; "I fetched 2,000 francs."

* The Spahis are French cavalry reserved for service in

-¿Así esos mil francos...? -dijo temblando Mercedes.

Africa.

"Then these 1,000 francs"—said Mercedes, shuddering—

-Constituyen la mitad de la suma; la otra la entregarán dentro de un año.

"Are the half of the sum, mother; the other will be paid in a year."

Mercedes levantó los ojos al cielo con una expresión que nadie sería capaz de pintar, y las dos lágrimas que hacía rato estaban detenidas en sus párpados, corrieron por sus mejillas.

Mercedes raised her eyes to heaven with an expression it would be impossible to describe, and tears, which had hitherto been restrained, now yielded to her emotion, and ran down her cheeks.

-¡El precio de su sangre! -murmuró.

"The price of his blood!" she murmured.

-Sí, si me matan -dijo sonriéndose Morcef-; pero os aseguro, mi buena madre, que por el contrario, tengo intención de defender encarnizadamente mi existencia. Jamás he tenido tantas ganas de vivir como ahora.

"Yes, if I am killed," said Albert, laughing. "But I assure you, mother, I have a strong intention of defending my person, and I never felt half so strong an inclination to live as I do now."

-¡Dios mío! ¡Dios mío! -dijo Mercedes.

"Merciful heavens!"

-Además, ¿por qué creéis que he de morir? ¿La Moricière, ese Rey del Mediodía, ha muerto? Changarnier, Bèdau, Morrel, a quienes conocemos, ¿no viven? Pensad, madre mía, ¡cuál será vuestra alegría cuando me veáis volver con mi uniforme bordado! Os confieso que

creo estar muy bien, y he escogido ese regimiento por coquetería.

Mercedes suspiró. procurando sonreírse. Aquella santa madre comprendió que no debía permitir que su hijo sufriese solo todo el peso del sacrificio.

-Pues bien -replicó Alberto-, ¡me comprendéis, madre mía!, tenéis ya cuatro mil francos; con ellos viviréis bien dos años.

-¿Lo crees? -dijo Mercedes.

"Besides, mother, why should you make up your mind that I am to be killed? Has Lamoriciere, that Ney of the South, been killed? Has Changarnier been killed? Has Bedeau been killed? Has Morrel, whom we know, been killed? Think of your joy, mother, when you see me return with an embroidered uniform! I declare, I expect to look magnificent in it, and chose that regiment only from vanity." Mercedes sighed while endeavoring to smile; the devoted mother felt that she ought not to allow the whole weight of the sacrifice to fall upon her son. "Well, now you understand, mother!" continued Albert; "here are more than 4,000 francs settled on you; upon these you can live at least two years."

A la condesa se le escaparon estas dos palabras con un dolor tan verdadero que no se le ocultó a Alberto: oprimiósele el corazón, y tomando la mano de su madre la apretó entre las suyas.

-Sí, viviréis --dijo.

"Do you think so?" said Mercedes. These words were uttered in so mournful a tone that their real meaning did not escape Albert; he felt his heart beat, and taking his mother's hand within his own he said, tenderly,—

-Viviré, sí, pero tú no partirás, ¿verdad, hijo mío?

"Yes, you will live!"

-Madre mía, partiré -dijo Alberto con voz tranquila y firme-, me amáis demasiado para dejar que permanezca ocioso a inútil, y además he firmado.

-Obrarás según lo voluntad, hijo mío, pero yo obraré según la de Dios.

"I shall live!—then you will not leave me, Albert?"

"Mother, I must go," said Albert in a firm, calm voice; "you love me too well to wish me to remain useless and idle with you; besides, I have signed."

"You will obey your own wish and the will of heaven!"

-No según mi voluntad, madre mía, sino según la razón y la necesidad. Somos dos criaturas sin nada, ¿es verdad? ¿Qué es la vida para vos hoy?, nada. ¿Qué es para mí?, poca cosa sin vos, madre mía. Creedme, bien poca cosa, porque sin vos hubiera cesado desde el día en que dudé de mi padre y rechacé su nombre. En fin, viviré si me prometéis esperar aún, si me confiáis el cuidado de vuestra dicha futura, duplicáis mis fuerzas. Luego iré a ver al gobernador de Argelia, cuyo corazón es leal y enteramente de soldado; le contaré mi lúgubre historia y le rogaré vuelva de vez en cuando la vista hacia mí, y si me cumple su palabra, y si observa mis acciones, antes de seis meses seré oficial o habré muerto. Si soy oficial, tendréis vuestra suerte asegurada, madre mía, porque tendré dinero para vos y para mí, y además un nuevo nombre que ambos llevaremos con orgullo porque será el vuestro. ¡Si muero...!, bien, entonces morid si queréis, y vuestras desgracias tendrán un término en su exceso mismo.

"Not my own wish, mother, but reason—necessity. Are we not two despairing creatures? What is life to you?—Nothing. What is life to me?—Very little without you, mother; for believe me, but for you I should have ceased to live on the day I doubted my father and renounced his name. Well, I will live, if you promise me still to hope; and if you grant me the care of your future prospects, you will redouble my strength. Then I will go to the governor of Algeria; he has a royal heart, and is essentially a soldier; I will tell him my gloomy story. I will beg him to turn his eyes now and then towards me, and if he keep his word and interest himself for me, in six months I shall be an officer, or dead. If I am an officer, your fortune is certain, for I shall have money enough for both, and, moreover, a name we shall both be proud of, since it will be our own. If I am killed—well then mother, you can also die, and there will be an end of our misfortunes."

-Bien -respondió Mercedes con noble y elocuente mirada-, tienes razón, hijo mío, probemos a ciertas personas que nos observan y esperan nuestros actos para juzgarnos. Probémosles que somos dignos de compasión.

"It is well," replied Mercedes, with her eloquent glance; "you are right, my love; let us prove to those who are watching our actions that we are worthy of compassion."

-Pero nada de ideas tristes, querida madre -dijo el joven-, os juro que somos dichosos en lo que cabe. Sois una persona de talento y resignación. Yo he simplificado mis gustos y no tengo necesidades; una vez en el servicio, ya soy rico. Cuando hayáis llegado a casa del señor Dantés, estáréis tranquila. ¡Probemos! ¡Os lo ruego, madre mía! ¡Probemos!

"But let us not yield to gloomy apprehensions," said the young man; "I assure you we are, or rather we shall be, very happy. You are a woman at once full of spirit and resignation; I have become simple in my tastes, and am without passion, I hope. Once in service, I shall be rich—once in M. Dantes' house, you will be at rest. Let us strive, I beseech you,—let us strive to be cheerful."

"Yes, let us strive, for you ought to live, and to be happy, Albert."

-Sí, hijo mío, porque tú debes vivir para ser aún dichoso -respondió Mercedes.

-Así, he aquí nuestras particiones hechas -dijo el joven afectando gran serenidad-. Podemos partir hoy mismo. Retengo, como he dicho, vuestro asiento.

"And so our division is made, mother," said the young man, affecting ease of mind. "We can now part; come, I shall engage your passage."

"And you, my dear boy?"

-Pero ¿y el tuyo, hijo mío?

"I shall stay here for a few days longer; we must accustom ourselves to parting. I want recommendations and some information relative to Africa. I will join you again at Marseilles."

-Debo permanecer dos o tres días aquí, madre mía. Esto será un principio de separación, y debemos acostumbrarnos a ella. Preciso de algunas recomendaciones y adquirir ciertas noticias sobre África. Nos veremos en Marsella.

-Pues bien, sea -dijo Mercedes poniéndose un chal, único que había traído y que por casualidad era un cachemira negro de gran precio-, partamos.

Alberto recogió sus papeles, llamó para pagar los treinta francos que debía al amo de la casa, y ofreciendo el brazo a su madre bajó la escalera.

Alguien bajaba delante de ellos, y esa persona, al oír el crujido de un vestido de seda, volvió la cabeza.

"Well, be it so—let us part," said Mercedes, folding around her shoulders the only shawl she had taken away, and which accidentally happened to be a valuable black cashmere. Albert gathered up his papers hastily, rang the bell to pay the thirty francs he owed to the landlord, and offering his arm to his mother, they descended the stairs. Some one was walking down before them, and this person, hearing the rustling of a silk dress, turned around. "Debray!" muttered Albert.

-¡Debray! -murmuró Alberto.

-Vos, Alberto -respondió el secretario del ministro deteniéndose en el escalón en que estaba.

Pudo más en él la curiosidad que el deseo de guardar el incógnito, a más de que ya le habían conocido.

"You, Morcerf?" replied the secretary, resting on the stairs. Curiosity had vanquished the desire of preserving his incognito, and he was recognized. It was, indeed, strange in this unknown spot to find the young man whose misfortunes had made so much noise in Paris.

Parecía curioso, en efecto, encontrar en aquella casa ignorada al joven cuya aventura había hecho tanto ruido en París.

-Morcef -repitió Debray.

Y viendo en la oscuridad el talle, joven aún, y el velo negro de la señora de Morcef:

-¡Oh!, disculpadme-añadió-, os dejo, Alberto.

Este conoció la idea.

"Morcerf!" repeated Debray. Then noticing in the dim light the still youthful and veiled figure of Madame de Morcerf:—"Pardon me," he added with a smile, "I leave you, Albert." Albert understood his thoughts. "Mother," he said, turning towards Mercedes, "this is M. Debray, secretary of the minister for the interior, once a friend of mine."

-¡Madre mía! -dijo volviéndose a Mercedes-, es el señor Debray, secretario del ministro del Interior y mi ex amigo.

"How once?" stammered Debray; "what do you mean?"

-¡Cómo! -balbució Debray-, ¿qué queréis decir con eso?

-Digo esto porque hoy ya no tengo amigos y no debo tenerlos; os doy gracias por haber tenido la bondad de reconocerme, caballero.

Debray subió dos escalones y fue a dar afectuosamente la mano a su interlocutor.

-Creedme, mi querido Alberto -dijo con toda la emoción de que era capaz-, creedme, he sentido mucho vuestras desgracias, y en todo y por todo estoy a vuestra disposición.

"I say so, M. Debray, because I have no friends now, and I ought not to have any. I thank you for having recognized me, sir." Debray stepped forward, and cordially pressed the hand of his interlocutor. "Believe me, dear Albert," he said, with all the emotion he was capable of feeling,—"believe me, I feel deeply for your misfortunes, and if in any way I can serve you, I am yours."

-Gracias -dijo Alberto sonriéndose-, pero en medio de todas

nuestras desgracias somos aún bastante ricos para no tener necesidad de incomodar a nadie. Salimos de París, tenemos nuestro viaje pagado, y aún nos quedan cinco mil francos.

Debray, que llevaba un millón en el bolsillo, se sonrojó, y por poco práctico que fuese no pudo menos de reflexionar que la misma casa contenía hacía poco dos mujeres: una, justamente deshonrada, se iba pobre con un millón y quinientos mil francos bajo su capa, y la otra, injustamente perseguida, pero sublime en su desgracia, salía rica con poco dinero.

"Thank you, sir," said Albert, smiling. "In the midst of our misfortunes, we are still rich enough not to require assistance from any one. We are leaving Paris, and when our journey is paid, we shall have 5,000 francs left." The blood mounted to the temples of Debray, who held a million in his pocket-book, and unimaginative as he was he could not help reflecting that the same house had contained two women, one of whom, justly dishonored, had left it poor with 1,500,000. francs under her cloak, while the other, unjustly stricken, but sublime in her misfortune, was yet rich with a few deniers. This parallel disturbed his usual politeness, the philosophy he witnessed appalled him, he muttered a few words of general civility and ran down-stairs.

Tales comparaciones echaron por tierra sus combinaciones políticas. La filosofía del ejemplo le aterró, balbució algunas palabras de urbanidad general y bajó rápidamente.

Aquel día, los empleados del ministerio, sus subordinados, tuvieron que sufrir su malhumor.

Por la tarde compró una hermosa casa en el boulevard de la Magdalena, que le producía de renta cincuenta mil libras.

Al día siguiente y a la hora en que Debray firmaba el contrato, es decir, sobre las cinco de la tarde, la señora Morcef, después de haber abrazado tiernamente a su hijo y recibido los abrazos de éste, montaba en una berlina de la diligencia.

En las mensajerías Laffitte, un hombre estaba oculto tras una ventana del entresuelo que hay encima del despacho. Vio subir a Mercedes, salir la diligencia y alejarse a Alberto.

Pasó la mano por su frente y murmuró:

-¡Cómo haré para devolver a dos inocentes la dicha de que les he privado! Dios me ayudará.

That day the minister's clerks and the subordinates had a great deal to put up with from his ill-humor. But that same night, he found himself the possessor of a fine house, situated on the Boulevard de la Madeleine, and an income of 50,000 livres. The next day, just as Debray was signing the deed, that is about five o'clock in the afternoon, Madame de Morcerf, after having affectionately embraced her son, entered the coupe of the diligence, which closed upon her. A man was hidden in Lafitte's banking-house, behind one of the little arched windows which are placed above each desk; he saw Mercedes enter the diligence, and he also saw Albert withdraw. Then he passed his hand across his forehead, which was clouded with doubt. "Alas," he exclaimed, "how can I restore the happiness I have taken away from these poor innocent creatures? God help me!"