O Retrato De Dorian Gray.  Oscar Wilde
Capítulo 1. (Capítulo 1. )
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Por todo o atelier pairava o aroma intenso das rosas e quando a branda aragem estival corria por entre as árvores do jardim, entrava pela porta a fragrância carregada do lilás, ou ainda o perfume delicado do espinheiro de floração rósea. Estendido no divã de bolsas de seda persas, a fumar, como era seu costume, cigarro após cigarro, Lord Henry Wotton só conseguia vislumbrar do seu canto as flores adocicadas e cor de mel de um laburno, cujos ramos trémulos pareciam mal poder suportar o peso de beleza tão fulgurante. De vez em quando, através dos cortinados de tussor de seda que cobriam a enorme janela, via passarem velozes as sombras fantásticas das aves, que produziam como que um momentâneo efeito japonês, o que o levava a pensar naqueles pintores de Tóquio, de rostos cor de jade e pálidos, que, servindo-se de uma arte que é necessariamente imóvel, procuram transmitir a sensação de rapidez e movimento. O zumbido lento das abelhas, que abriam caminho por entre a relva crescida, ou voavam com monótona insistência à volta das hastes douradas e poeirentas de uma madressilva desgarrada, parecia tornar o silêncio mais opressivo. Ao longe, os vagos ruídos de Londres soavam como o bordão de um órgão longínquo.

El intenso perfume de las rosas embalsamaba el estudio y, cuando la ligera brisa agitaba los árboles del jardín, entraba, por la puerta abierta, un intenso olor a lilas o el aroma más delicado de las flores rosadas de los espinos.

Lord Henry Wotton, que había consumido ya, según su costumbre, innumerables cigarrillos, vislumbraba, desde el extremo del sofá donde estaba tumbado -tapizado al estilo de las alfombras persas- , el resplandor de las floraciones de un codeso, de dulzura y color de miel, cuyas ramas estremecidas apenas parecían capaces de soportar el peso de una belleza tan deslumbrante como la suya; y, de cuando en cuando, las sombras fantásticas de pájaros en vuelo se deslizaban sobre las largas cortinas de seda india colgadas delante de las inmensas ventanas, produciendo algo así como un efecto japonés, lo que le hacía pensar en los pintores de Tokyo, de rostros tan pálidos como el jade, que, por medio de un arte necesariamente inmóvil, tratan de transmitir la sensación de velocidad y de movimiento. El zumbido obstinado de las abejas, abriéndose camino entre el alto césped sin segar, o dando vueltas con monótona insistencia en torno a los polvorientos cuernos dorados de las desordenadas madreselvas, parecían hacer más opresiva la quietud, mientras los ruidos confusos de Londres eran como las notas graves de un órgano lejano.

No centro do atelier, afixado a um cavalete vertical, estava o retrato em corpo inteiro de um jovem de beleza invulgar. À sua frente, sentado a uma certa distância, estava o autor, Basil Hallward, cujo desaparecimento súbito, há alguns anos, havia provocado, na altura, grande alvoroço e dera origem às mais surpreendentes conjecturas.

En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparición, hace algunos años, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extrañas suposiciones.

Ao olhar a figura grácil, formosa, que com tanta perfeição registara através da sua arte, assomou-Lhe ao rosto um sorriso de prazer, que parecia aí querer demorar-se. Mas sobressaltou-se repentinamente e, fechando os olhos, colocou os dedos sobre as pálpebras, como se tentasse aprisionar dentro do cérebro um sonho estranho do qual receava despertar.

Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad había reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfacción, que quizá hubiera podido prolongarse, iluminó su rostro. Pero el artista se incorporó bruscamente y, cerrando los ojos, se cubrió los párpados con los dedos, como si tratara de aprisionar en su cerebro algún extraño sueño del que temiese despertar.

- É o seu melhor trabalho, Basil, o melhor que já fez disse Lord Henry, languidamente. - Não pode deixar de o enviar à exposição de Grosvenor do ano que vem. A Academia é demasiado grande e demasiado popular. Todas as vezes que lá fui, ou as pessoas eram tantas que não conseguia ver os quadros, o que era horrível, ou os quadros eram tantos que não conseguia ver as pessoas, o que era ainda mais horrível. Grosvenor é realmente o único local.

- Não penso enviá-lo para lugar nenhum - respondeu ele, atirando a cabeça para trás, naquele seu jeito peculiar que, em Oxford, provocava o riso entre os amigos. - Não, não vou enviá-lo para lugar nenhum.

-Es tu mejor obra, Basil -dijo lord Henry con entonación lánguida-, lo mejor que has hecho. No dejes de mandarla el año que viene a la galería Grosvenor. La Academia es demasiado grande y demasiado vulgar. Cada vez que voy allí, o hay tanta gente que no puedo ver los cuadros, lo que es horrible, o hay tantos cuadros que no puedo ver a la gente, lo que todavía es peor. La galería Grosvenor es el sitio indicado.

Lord Henry arqueou as sobrancelhas e, estupefacto, olhou para ele através das ténues espirais azuis de fumo que subiam em volutas caprichosas do seu cigarro saturado de ópio.

-No creo que lo mande a ningún sitio -respondió el artista, echando la cabeza hacia atrás de la curiosa manera que siempre hacía reír a sus amigos de Oxford-. No; no mandaré el retrato a ningún sitio.

- Para lugar nenhum? Mas, meu caro amigo, porquê? Tem algum motivo? Vocês, os pintores, são uns indivíduos estranhos! Fazem tudo para ganhar fama e, assim que a têm na mão, parecem querer atirá-la fora. É um disparate, pois só há uma coisa no mundo pior do que falarem de nós: é que de nós ninguém fale. Um retrato como este colocá-lo-ia muito acima de todos os jovens de Inglaterra e faria muita inveja aos velhos, se é que os velhos são capazes de qualquer emoção.

- Sei que vai rir-se de mim - respondeu ele -, mas de facto não posso expô-lo. Pus nele demasiado de mim mesmo.

Lord Henry estendeu-se no divã e desatou a rir.

- Eu bem sabia que você havia de rir. Mas seja como for, o que eu disse é a pura verdade.

Lord Henry alzó las cejas y lo miró con asombro a través de las delgadas volutas de humo que, al salir de su cigarrillo con mezcla de opio, se retorcían adoptando extrañas formas.

-¿No lo vas a enviar a ningún sitio? ¿Por qué, mi querido amigo? ¿Qué razón podrías aducir? ¿Por qué sois unas gentes tan raras los pintores? Hacéis cualquier cosa para ganaros una reputación, pero, tan pronto como la tenéis, se diría que os sobra. Es una tontería, porque en el mundo sólo hay algo peor que ser la persona de la que se habla y es ser alguien de quien no se habla. Un retrato como ése te colocaría muy por encima de todos los pintores ingleses jóvenes y despertaría los celos de los viejos, si es que los viejos son aún susceptibles de emociones.

- Demasiado de si mesmo!? Palavra de honra, Basil, não sabia que era tão vaidoso. Na verdade, não consigo ver qualquer semelhança entre você, com esse rosto rude e enérgico, o cabelo escuríssimo, e este jovem Adónis, que parece feito de marfim e pétalas de rosa. Ora, meu caro Basil, ele é um Narciso, enquanto você... Bem, é certo que o meu caro amigo tem um ar intelectual, e tudo o mais. Mas a beleza, a verdadeira beleza, acaba onde começa a expressão intelectual. O intelecto é em si uma forma de exagero e destrói a harmonia de qualquer rosto. Assim que nos sentamos a pensar, ficamos todos nariz, todos testa, ou outra coisa horrenda. Veja esses homens que triunfam em qualquer profissão intelectual. São completamente hediondos! Com excepção, evidentemente, dos homens da Igreja. Mas é que os da Igreja não pensam. Um bispo continua a dizer aos oitenta anos aquilo que lhe mandaram dizer aos dezoito e, como consequência natural, ele mantém-se sempre uma pessoa encantadora. Esse seu jovem amigo tão misterioso, cujo nome você nunca me revelou, mas cujo retrato me deixa verdadeiramente fascinado, nunca pensa. Tenho absoluta certeza. É uma dessas criaturas belas, sem inteligência, que devia estar sempre aqui no Inverno, quando não temos flores para contemplar, e sempre aqui no Verão, quando necessitamos de algo que nos refresque a inteligência. Não se sinta lisonjeado, Basil, você não se parece nada com ele.

-Sé que te vas a reír de mí -replicó Hallward-, pero no me es posible exponer ese retrato. He puesto en él demasiado de mí mismo.

Lord Henry, estirándose sobre el sofá, dejó escapar una carcajada.

-Sí, Harry, sabía que te ibas a reír, pero, de todos modos, no es más que la verdad.

-¡Demasiado de ti mismo! A fe mía, Basil, no sabía que fueras tan vanidoso; no advierto la menor semejanza entre ti, con tus facciones bien marcadas y un poco duras y tu pelo negro como el carbón, y ese joven adonis, que parece estar hecho de marfil y pétalos de rosa. Vamos, mi querido Basil, ese muchacho es un narciso, y tú..., bueno, tienes, por supuesto, un aire intelectual y todo eso. Pero la belleza, la belleza auténtica, termina donde empieza el aire intelectual. El intelecto es, por sí mismo, un modo de exageración, y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que alguien se sienta a pensar, todo él se convierte en nariz o en frente o en algo espantoso. Repara en quienes triunfan en cualquier profesión docta. Son absolutamente imposibles. Con la excepción, por supuesto, de la Iglesia.

Pero sucede que en la Iglesia no se piensa. Un obispo sigue diciendo a los ochenta años lo que a los dieciocho le contaron que tenía que decir, y la consecuencia lógica es que siempre tiene un aspecto delicioso. Tu misterioso joven amigo, cuyo nombre nunca me has revelado, pero cuyo retrato me fascina de verdad, nunca piensa. Estoy completamente seguro de ello. Es una hermosa criatura, descerebrada, que debería estar siempre aquí en invierno, cuando no tenemos flores que mirar, y también en verano, cuando buscamos algo que nos enfríe la inteligencia. No te hagas ilusiones, Basil: no eres en absoluto como él.

- Você não me compreende, Harry - respondeu o artista. - É certo que não me pareço com ele. Sei isso perfeitamente. Até nem gostaria de parecer-me com ele. Encolhe os ombros? Estou a dizer a verdade. Há em toda a superioridade física e intelectual uma certa fatalidade, aquela fatalidade que parece perseguir ao longo da história os passos vacilantes dos reis. É preferível não sermos diferentes dos outros. Os feios e os estúpidos são os que mais ganham neste mundo. Podem ficar despreocupadamente embasbacados a olhar. Se não conhecem o triunfo, pelo menos também não conhecem a derrota. Vivem como todos nós devíamos viver - impassíveis, indiferentes, e sem inquietações. Não trazem o mal a ninguém, nem o recebem de mãos alheias. A sua posição social e a sua fortuna, Harry, a minha inteligência, seja ela o que for, a minha arte, valha ela o que valer, a beleza de Dorian Gray... havemos todos de sofrer por aquilo que os deuses nos concederam... sofrer terrivelmente.

- Dorian Gray? É assim que ele se chama? - perguntou Lord Henry, atravessando o atelier em direcção a Basil Hallward.

- É. Mas não pretendia dizer-lho.

- E por que não?

-No me entiendes, Harry -respondió el artista-. No soy como él, por supuesto. Lo sé perfectamente. De hecho, lamentaría parecerme a él. ¿Te encoges de hombros? Te digo la verdad. Hay un destino adverso ligado a la superioridad corporal o intelectual, el destino adverso que persigue por toda la historia los pasos vacilantes de los reyes. Es mucho mejor no ser diferente de la mayoría. Los feos y los estúpidos son quienes mejor lo pasan en el mundo. Se pueden sentar a sus anchas y ver la función con la boca abierta. Aunque no sepan nada de triunfar, se ahorran al menos los desengaños de la derrota. Viven como todos deberíamos vivir, tranquilos, despreocupados, impasibles. Ni provocan la ruina de otros, ni la reciben de manos ajenas. Tu situación social y tu riqueza, Harry; mi cerebro, el que sea; mi arte, cualquiera que sea su valor; la apostura de Dorian Gray: todos vamos a sufrir por lo que los dioses nos han dado, y a sufrir terriblemente.

- Bem... Não sei explicar. Quando gosto imenso de uma pessoa, nunca digo a ninguém o seu nome. Seria como que entregar uma parte dela. Habituei-me a manter o segredo. Parece ser a única coisa que nos pode tornar a vida moderna misteriosa, ou maravilhosa. A coisa mais banal adquire encanto simplesmente quando não revelada. Quando me ausento da cidade, nunca digo aos da casa para onde vou. Perdia todo o prazer, se o fizesse. É um hábito tolo, confesso, mas, de certo modo, traz algum romantismo à nosa vida. Você deve achar tudo isto um disparate.

-¿Dorian Gray? ¿Es así como se llama? -preguntó lord Henry, atravesando el estudio en dirección a Basil Hallward.

-Sí; así es como se llama. No tenía intención de decírtelo.

-Pero, ¿por qué no?

- De modo nenhum - contestou Lord Henry -, de modo nenhum, meu caro. Você parece esquecer-se de que sou casado, e o único encanto do casamento é a necessidade absoluta de uma vida de engano recíproco. Nunca sei onde está a minha mulher, e ela nunca sabe o que eu faço. Quando nos encontramos, o que acontece uma vez por outra quando jantamos fora ou visitamos o duque, contamos um ao outro as histórias mais absurdas, e com o ar mais sério deste mundo. A minha mulher tem muito jeito para isso, muito mais do que eu. Nunca confunde as datas, ao passo que eu confundo-as sempre. Mas se me apanha em falta, nunca protesta. Às vezes, eu bem gostaria que o fizesse, mas ela limita-se a rir de mim.

- Detesto o modo como você fala da sua vida conjugal, Harry - observou Basil Hallward, caminhando em direcção à porta que dava para o jardim. - Considero-o um excelente marido que se envergonha das suas boas qualidades. Você é um indivíduo extraordinário. Não prega a moral, contudo não comete más acções. Esse seu cinismo não é mais do que uma pose.

-No te lo puedo explicar. Cuando alguien me gusta muchísimo nunca le digo su nombre a nadie. Es como entregar una parte de esa persona. Con el tiempo he llegado a amar el secreto. Parece ser lo único capaz de hacer misteriosa o maravillosa la vida moderna. Basta esconder la cosa más corriente para hacerla deliciosa. Cuando ahora me marcho de Londres, nunca le digo a mi gente adónde voy. Si lo hiciera, dejaría de resultarme placentero. Es una costumbre tonta, lo reconozco, pero por alguna razón parece dotar de romanticismo a la vida. Imagino que te resulto terriblemente ridículo, ¿no es cierto?

-En absoluto -respondió lord Henry-; nada de eso, mi querido Basil. Pareces olvidar que estoy casado, y el único encanto del matrimonio es que exige de ambas partes practicar asiduamente el engaño. Nunca sé dónde está mi esposa, y mi esposa nunca sabe lo que yo hago. Cuando coincidimos, cosa que sucede a veces, porque salimos juntos a cenar o vamos a casa del Duque, nos contamos con tremenda seriedad las historias más absurdas sobre nuestras respectivas actividades. Mi mujer lo hace muy bien; mucho mejor que yo, de hecho. Nunca se equivoca en cuestión de fechas y yo lo hago siempre. Pero cuando me descubre, no se enfada. A veces me gustaría que lo hiciera, pero se limita a reírse de mí.

- A naturalidade não é mais do que uma pose, a pose mais irritante que conheço - exclamou, a rir, Lord Henry.

E os dois jovens saíram juntos para o jardim e instalaram-se num comprido banco de bambu, à sombra de um matagal de altos loureiros. A luz do sol escorregava pelas folhas lustrosas. Na relva estremeciam os malmequeres brancos.

-No me gusta nada cómo hablas de tu vida de casado, Harry -dijo Basil Hallward, dirigiéndose hacia la puerta que llevaba al jardín-. Creo que eres en realidad un marido excelente, pero que te avergüenzas de tus virtudes. Eres una persona extraordinaria. Nunca das lecciones de moralidad y nunca haces nada malo. Tu cinismo no es más que afectación.

Após breve silêncio, Lord Henry puxou do relógio.

-La naturalidad también es afectación, y la más irritante que conozco -exclamó lord Henry, echándose a reír.

- Tenho de me ir embora, Basil - murmurou -, mas antes de ir, quero que responda à pergunta que Lhe fiz há instantes.

- Que pergunta? - volveu o pintor, de olhos fixos no chão.

- Sabe muito bem qual é.

- Não, não sei, Harry.

Los dos jóvenes salieron juntos al jardín, acomodándose en un amplio banco de bambú colocado a la sombra de un laurel. La luz del sol resbalaba sobre las hojas enceradas. Sobre la hierba temblaban margaritas blancas.

- Então digo-lha já. Quero que me explique porque não quer expor o retrato de Dorian Gray. Quero saber o verdadeiro motivo.

Después de un silencio, lord Henry sacó su reloj de bolsillo.

- Mas eu disse-lhe o verdadeiro motivo.

- Não, não disse. O que me disse foi que havia nele demasiado de si mesmo. Ora, isso é uma grande infantilidade.

-Mucho me temo que he de marcharme, Basil -murmuró-, pero antes de irme, insisto en que me respondas a la pregunta que te he hecho hace un rato.

- Harry - disse Basil Hallward, olhando-o cara a cara -, todo o retrato pintado com sentimento é um retrato do artista, e não do modelo. O modelo é apenas o acidente, o pretexto. O pintor não o revela a ele, o pintor é que se revela a si mesmo na tela colorida. O motivo por que não exponho este quadro é o medo de que eu tenha revelado nele o segredo da minha alma.

-¿Cuál era? -dijo el pintor, sin levantar los ojos del suelo.

-Lo sabes perfectamente. -No lo sé, Harry.

-Bueno, pues te lo diré. Quiero que me expliques por qué no vas a exponer el retrato de Dorian Gray.

Quiero la verdadera razón.

-Te la he dado.

Lord Henry desatou a rir.

- E que segredo é esse?

- Vou contar-Lhe - disse Hallward, mas notava-se-lhe no rosto uma certa perplexidade.

- Estou ansioso por saber - continuou o companheiro, olhando-o de relance.

- Ora, Harry, há muito pouco que contar - respondeu o pintor -, e receio que você nem chegue a entender. Talvez nem chegue a acreditar.

-No, no lo has hecho. Me has dicho que hay demasiado de ti en ese retrato. Y eso es una chiquillada. - Harry-dijo Basil Hallward, mirándolo directamente a los ojos-, todo retrato que se pinta de corazón es un retrato del artista, no de la persona que posa. El modelo no es más que un accidente, la ocasión. No es a él a quien revela el pintor; es más bien el pintor quien, sobre el lienzo coloreado, se revela. La razón de que no exponga el cuadro es que tengo miedo de haber mostrado el secreto de mi alma.

Lord Henry sorriu e, debruçando-se, arrancou da relva um malmequer de pétalas rosadas e pôs-se a examiná-lo.

Lord Henry rió.

- Y, ¿cuál es ...? -preguntó.

- Tenho absoluta certeza de que vou entender - retorquiu ele, olhando atentamente o pequeno disco dourado de penas brancas -, e, no que respeita a acreditar, sou capaz de acreditar em qualquer coisa, contanto que seja absolutamente inacreditável.

-Te lo voy a decir -respondió Hallward; pero lo que apareció en su rostro fue una expresión de perplejidad. -Soy todo oídos, Basil -insistió su acompañante, mirándolo de reojo.

-En realidad es muy poco lo que hay que contar, Harry -respondió el pintor-, y mucho me temo que apenas lo entenderías. Quizá tampoco te lo creas.

O vento sacudiu das árvores algumas flores, e os pesados lilases, com seus cachos de estrelas, balouçaram no ar lânguido. Junto ao muro, uma cigarra cantava a sua estrídula cegarrega, e, como um fio azul, passou uma delicada libelinha levada pelas asas esfumadas e transparentes. Lord Henry tinha a sensação de ouvir o bater do coração de Basil Hallward e interrogou-se sobre o que iria acontecer.

Lord Henry sonrió y, agachándose, arrancó de entre el césped una margarita de pétalos rosados y se puso a examinarla.

-Estoy seguro de que lo entenderé -replicó, contemplando fijamente el pequeño disco dorado con plumas blancas-; y en cuanto a creer cosas, me puedo creer cualquiera con tal de que sea totalmente increíble.

- A história é simplesmente esta - disse o pintor, passado algum tempo. - Há dois meses, fui a uma recepção em casa de Lady Brandon. Você sabe que nós, pobres artistas, temos de nos mostrar, de vez em quando, à sociedade, para fazer lembrar ao público que não somos selvagens. Como você uma vez me disse, de fraque e laço branco qualquer pessoa, até um corretor da Bolsa, pode ganhar a reputação de civilizado. Bem, uns dez minutos depois de ter estado a conversar com viúvas cheias de títulos de nobreza e nada discretas no trajar, e com académicos enfadonhos, apercebi-me subitamente de que estava alguém a olhar para mim. Virei-me e vi Dorian Gray pela primeira vez. Cuando os nossos olhos se encontraram, senti que empalidecia. Apoderou-se de mim uma estranha sensação de terror. Sabia que tínha deparado com alguém de personalidade tão fascinante que, se eu o permitisse, iria absorver todo o meu ser, toda a minha alma, a minha própria arte. Não queria nenhuma influência externa na minha vida. Você sabe bem, Harry, que sou, por temperamento, independente. Fui sempre senhor de mim mesmo, pelo menos sempre o fora até encontrar Dorian Gray. Então... nem sei explicar-lhe o que se passou. Era como se alguma coisa me dissesse que me aproximava de uma crise terrível. Tinha a estranha sensação de que o destino me reservava intensas alegrias e intenso sofrimento. Fiquei atemorizado e voltei-me para abandonar a sala. Não foi por razões de consciência que o fiz: foi uma espécie de cobardia. Não me pertence, pois, o mérito desta tentativa de fuga.

- A consciência e a cobardia são de facto a mesma coisa, Basil. A consciência é a marca comercial da firma. Mais nada.

- Não acredito, Harry, e creio que você também não. Contudo, fosse qual fosse o motivo - orgulhoso como eu era, poderá ter sido por orgulho -, consegui encaminhar-me para a porta. Mas, evidentemente, deparei com Lady Brandon. "Não pode deixar-nos tão cedo, Mr. Hallward!",, gritou ela. Você conhece-Lhe aquela voz particularmente esganiçada?

El aire arrancó algunas flores de los árboles, y las pesadas floraciones de lilas, con sus pléyades de estrellas, se balancearon lánguidamente. Un saltamontes empezó a cantar junto a la valla, y una libélula, larga y delgada como un hilo azul, pasó flotando sobre sus alas de gasa marrón. Lord Henry tuvo la impresión de oír los latidos del corazón de Basil Hallward, y se preguntó qué iba a suceder.

-Es una historia muy sencilla -dijo el pintor después de algún tiempo-. Hace dos meses asistí a una de esas fiestas de lady Brandon a las que va tanta gente. Ya sabes que nosotros, los pobres artistas, tenemos que aparecer en sociedad de cuando en cuando para recordar al público que no somos salvajes. Vestidos de etiqueta y con corbata blanca, como una vez me dijiste, cualquiera, hasta un corredor de Bolsa, puede ganarse reputación de civilizado. Bien; cuando llevaba unos diez minutos en el salón, charlando con imponentes viudas demasiado enjoyadas y tediosos académicos, noté de pronto que alguien me miraba.

Al darme la vuelta vi a Dorian Gray por vez primera. Cuando nuestros ojos se encontraron, me noté palidecer. Una extraña sensación de terror se apoderó de mí. Supe que tenía delante a alguien con una personalidad tan fascinante que, si yo se lo permitía, iba a absorber toda mi existencia, el alma entera, incluso mi arte. Yo no deseaba ninguna influencia exterior en mi vida. Tú sabes perfectamente lo independiente que soy por naturaleza. Siempre he hecho lo que he querido; al menos, hasta que conocí a Dorian Gray. Luego..., aunque no sé cómo explicártelo. Algo parecía decirme que me encontraba al borde de una crisis terrible. Tenía la extraña sensación de que el Destino me reservaba exquisitas alegrías y terribles sufrimientos. Me asusté y me di la vuelta para abandonar el salón. No fue la conciencia lo que me impulsó a hacerlo: más bien algo parecido a la cobardía. No me atribuyo ningún mérito por haber tratado de escapar.

-Conciencia y cobardía son en realidad lo mismo, Basil. La conciencia es la marca registrada de la empresa. Eso es todo.

- Conheço. Ela é em tudo como um pavão, excepto na beleza disse Lord Henry, desfazendo o malmequer com os dedos longos e nervosos.

- Não púde ver-me livre dela. Apresentou-me a gente da Realeza, e a pessoas de estrelas e jarreteiras, e a damas idosas de tiaras gigantescas e narizes de papagaio. Referia-se a mim como o seu queridíssimo amigo. Tinha-a encontrado só uma vez, mas cismou que havia de me tratar como uma celebridade.

-No lo creo, Harry, y me parece que tampoco lo crees tú. Fuera cual fuese mi motivo, y quizá se tratara orgullo, porque he sido siempre muy orgulloso, conseguí llegar a duras penas hasta la puerta. Pero allí, por supuesto, me tropecé con lady Brandon. «¿No irá usted a marcharse tan pronto, señor Hallward?», me gritó. ¿Recuerdas la voz tan peculiarmente estridente que tiene?

Creio que na altura um quadro meu obteve grande êxito, pelo menos chegou a ser muito falado nos jornais, o que, no século XIX, é a medida-padrão da imurtalidade... De repente, encontrei-me frente a frente com o jovem, cuja personalidade me perturbara de modo tão particular. Estávamos muito juntos um do outro, quase nos tocávamos. Os nossos olhos voltaram a encontrar-se. Sei que fui muito irreflectido ao pedir a Lady Brandon que me apresentasse a ele. Talvez não tenha sido assim tão irreflectido, afinal. Era uma coisa inevitável.

-Sí; es un pavo real en todo menos en la belleza -dijo lord Henry, deshaciendo la margarita con sus largos dedos nerviosos.

Acabaríamos por falar um com o outro, mesmo sem apresentações. Tenho a certeza. Dorian chegou a dizer-mo mais tarde. Também ele sentiu que estava predestinado que nos havíamos de conhecer.

-No me pude librar de ella. Me presentó a altezas reales, a militares y aristócratas, y a señoras mayores con gigantescas diademas y narices de loro. Habló de mí como de su amigo más querido. Sólo había estado una vez con ella, pero se le metió en la cabeza convertirme en la celebridad de la velada. Creo que por entonces algún cuadro mío tuvo un gran éxito o al menos se habló de él en los periódicos sensacionalistas, que son el criterio de la inmoralidad del siglo XIX. De repente, me encontré cara a cara con el joven cuya personalidad me había afectado de manera tan extraña. Estábamos muy cerca, casi nos tocábamos. Nuestras miradas se cruzaron de nuevo. Fue una imprudencia por mi parte, pero pedí a lady Brandon que nos presentara. Quizá no fuese imprudencia, sino algo sencillamente inevitable. Nos hubiésemos hablado sin necesidad de presentación. Estoy seguro de ello. Dorian me lo confirmó después.

- E como descreveu Lady Brandon esse jovem admirável? perguntou o amigo. - Sei que ela adora fazer uma breve biografia de cada um dos seus convidados. Recordo uma ocasião em que me apresentou a um cavalheiro idoso, truculento, cara vermelha e coberto de condecorações, então, com uma voz tão sibilante que deve ter sido perfeitamente audível para todas as pessoas presentes na sala, ela começou a segredar-me ao ouvido, e num tom trágico, os pormenores mais assombrosos. Resolvi fugir. Gosto de ser eu a descobrir as pessoas. Lady Brandon, porém, trata os seus convidados exactamente como um leiloeiro trata a sua mercadoria. Ou os descreve minuciosamente, ou diz tudo acerca deles, excepto o que queremos saber.

- Pobre Lady Brandon! Está a ser muito severo com ela, Harry! - comentou Hallward, um pouco distraído.

- Meu caro amigo, ela tentou abrir uma sala de recepções, e o que conseguiu foi abrir um restaurante. Como poderia sentir admiração por ela? Mas, afinal, o que lhe disse de Dorian Gray?

También él sintió que estábamos destinados a conocernos.

-Y, ¿cómo describió lady Brandon a ese joven maravilloso? -preguntó su amigo-. Sé que le gusta dar un rápido resumen de todos sus invitados. Recuerdo que me llevó a conocer a un anciano caballero de rostro colorado, cubierto con todas las condecoraciones imaginables, y me confió al oído, en un trágico susurro que debieron oír perfectamente todos los presentes, los detalles más asombrosos. Sencillamente huí. Prefiero desenmascarar a las personas yo mismo. Pero lady Brandon trata a sus invitados exactamente como un subastador trata a sus mercancías. O los explica completamente del revés, o cuenta todo excepto lo que uno quiere saber.

- Ah, coisas como "Rapaz encantador... eu e sua pobre mãe éramos absolutamente inseparáveis. Esqueci completamente o que ele faz... parece-me que não faz nada... ah, sim, toca piano... ou é violino, meu querido Mr. Gray?" Nem ele nem eu pudemos deixar de rir, e ficámos logo amigos.

-¡Pobre lady Brandon! ¡Eres muy duro con ella, Harry! -dijo Hallward lánguidamente.

-Mi querido amigo, esa buena señora trataba de fundar un salón, pero sólo ha conseguido abrir un restaurante. ¿Cómo quieres que la admire? Pero, dime, ¿qué te contó del señor Dorian Gray?

- O riso não é nada um mau começo para uma amizade, e é de longe o seu melhor final - disse o jovem lorde, arrancando outro malmequer.

Hallward abanou a cabeça, discordando.

- Você não sabe o que é a amizade, Harry - murmurou ele -, nem mesmo a inimizade. Você gosta de toda a gente, o que significa que todos Lhe são indiferentes.

-Algo así como «muchacho encantador, su pobre madre y yo absolutamente inseparables. He olvidado por completo a qué se dedica, me temo que..., no hace nada... Sí, sí, toca el piano, ¿o es el violín, mi querido señor Gray?» Ninguno de los dos pudimos evitar la risa, y nos hicimos amigos al instante.

- É muito injusto comigo! - exclamou Lord Henry, puxando o chapéu para trás e erguendo o olhar para as nuvenzinhas de verão que, como meada de seda branca já desfeita, flutuavam pelo vazio azul-turquesa do céu. - Sim, tremendamente injusto. Eu estabeleço uma norma para diferenciar bem as pessoas. Escolho os amigos pela beleza, os conhecidos pelas qualidades de carácter, e os inimigos pelas de inteligência. Todo o cuidado é pouco na escolha dos inimigos. Não tenho um único que seja estúpido. São todos homens de capacidade intelectual e, por conseguinte, todos me apreciam. Será isto vaidade? Talvez seja um pouco.

-La risa no es un mal principio para una amistad y, desde luego, es la mejor manera de terminarla -dijo el joven lord, arrancando otra margarita.

Hallward negó con la cabeza.

-No entiendes lo que es la amistad, Harry -murmuró-; ni tampoco la enemistad, si vamos a eso. Te gusta todo el mundo; es decir, todo el mundo te deja indiferente.

-¡Qué horriblemente injusto eres conmigo! -exclamó lord Henry, echándose el sombrero hacia atrás para mirar a las nubecillas que, como madejas enmarañadas de brillante seda blanca, vagaban por la oquedad turquesa del cielo veraniego-. Sí; horriblemente injusto. Ya lo creo que distingo entre la gente.

- Talvez, Harry. Mas, segundo a sua classificação, eu devo ser um simples conhecido.

- Meu velho, você é muito mais do que um conhecido.

- E muito menos do que um amigo. Uma espécie de irmão.

- Ora, os irmãos! Os irmãos pouco me importam. O meu irmão mais velho nunca mais morre, enquanto os mais novos parecem não fazer outra coisa.

Elijo a mis amigos por su apostura, a mis conocidos por su buena reputación y a mis enemigos por su inteligencia. No es posible excederse en el cuidado al elegir a los enemigos. No tengo ni uno solo que sea estúpido. Todos son personas de cierta talla intelectual y, en consecuencia, me aprecian. ¿Te parece demasiada vanidad por mi parte? Creo que lo es.

- Harry! - protestou Hallw ard, de semblante carregado.

-Coincido en eso contigo. Pero según tus categorías yo no debo de ser más que un conocido.

- Meu caro amigo, não estou a falar a sério. Mas não consigo deixar de detestar os meus parentes. Creio que se deve ao facto de nenhum de nós poder suportar ver nos outros os próprios defeitos. Apoio inteirâmente a indignação que a democracia inglesa manifesta contra aquilo a que chama os vícios das classes superiores. As grandes massas acham que a embriaguez, a estupidez e a imoralidade devem ser exclusivamente propriedade sua, e que se algum de nós faz figura de parvo é como se tivesse ido caçar na sua coutada. Quando o pobre do Southwark foi a tribunal por causa do processo de divórcio, a indignação dessa gente foi estrondosa. E, todavia, não me parece que dez por cento do proletariado viva decentemente.

- Não concordo com uma única palavra que acaba de proferir e, além do mais, Harry, tenho a certeza de que nem você mesmo concorda.

Lord Henry cofiou a barba castanha e, com a ponta da bengala de ébano ornamentada com borlas, bateu na biqueira da bota de verniz preto.

-Mi querido Basil: eres mucho más que un conocido. -Y mucho menos que un amigo. Algo así como un hermano, ¿no es cierto?

-¡Ah, los hermanos! No me gustan los hermanos. Mi hermano mayor no se muere, y los menores nunca hacen otra cosa.

-¡Harry! -exclamó Hallward, frunciendo el ceño.

-No hablo del todo en serio. Pero me es imposible no detestar a mi familia. Imagino que se debe a que nadie soporta a las personas que tienen sus mismos defectos. Entiendo perfectamente la indignación de la democracia inglesa ante lo que llama los vicios de las clases altas. Las masas consideran que embriaguez, estupidez e inmoralidad deben ser exclusivo patrimonio suyo, y cuando alguno de nosotros se pone en ridículo nos ven como cazadores furtivos en sus tierras. Cuando el pobre Southwark tuvo que presentarse en el Tribunal de Divorcios, la indignación de las masas fue realmente magnífica. Y, sin embargo, no creo que el diez por ciento del proletariado viva correctamente.

- Você é tipicamente inglês, Basil! Já é a segunda vez que faz semelhante observação. Se expomos uma ideia a um inglês genuíno, o que é sempre uma grande imprudência, nunca lhe ocorre pensar se a ideia é correcta ou errada. A única coisa que considera importante é saber se acreditamos na ideia por nós exposta. Ora o valor de uma ideia não tem nada que ver com a sinceridade da pessoa que a expressa. Na realidade, existem fortes probabilidades de que quanto mais insincero for o homem, mais puramente intelectual é a ideia, visto que, nessas circunstâncias, ela não será colorida pelas suas necessidades, nem desejos, nem preconceitos. Contudo, não pretendo discutir consigo política, sociologia ou metafísica. Gosto mais das pessoas do que dos princípios e, mais que tudo no mundo, gosto de pessoas sem princípios. Mas, meu caro, conte-me mais coisas acerca de Mr. Dorian Gray. Com que frequência costuma vê-lo?

- Todos os dias. Não podia sentir-me feliz se não o visse todos os dias. Ele é-me absolutamente necessário.

-No estoy de acuerdo con una sola palabra de lo que has dicho y, lo que es más, estoy seguro de que a ti te sucede lo mismo.

Lord Henry se acarició la afilada barba castaña y se golpeó la punta de una bota de charol con el bastón de caoba.

-¡Qué inglés eres, Basil! Es la segunda vez que haces hoy esa observación. Si se presenta una idea a un inglés auténtico (lo que siempre es una imprudencia), nunca se le ocurre ni por lo más remoto pararse a pensar si la idea es verdadera o falsa. Lo único que considera importante es si el interesado cree lo que dice. Ahora bien, el valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad de la persona que la expone. En realidad, es probable que cuanto más insincera sea la persona, más puramente intelectual sea la idea, ya que en ese caso no estará coloreada ni por sus necesidades, ni por sus deseos, ni por sus prejuicios. No pretendo, sin embargo, discutir contigo ni de política, ni de sociología, ni de metafísica.

- Que extraordinário! Eu supunha que você não se interessava por mais nada que não fosse a sua arte.

Las personas me gustan más que los principios, y las personas sin principios me gustan más que nada en el mundo. Cuéntame más cosas acerca de Dorian Gray. ¿Lo ves con frecuencia?

- Agora é ele toda a minha arte - reconheceu o pintor, gravemente. - Às vezes penso, Harry, que há apenas duas eras realmente importantes na história do mundo. A primeira é o aparecimento de um novo meio para a arte, e a segunda é o aparecimento de uma nova personalidade também para a arte. O que foi para os venezianos a invenção da pintura a óleo, o rosto de Antínoo para a escultura grega tardia, e o que será um dia para mim o rosto de Dorian Gray. E não é apenas por ser ele o tema da minha pintura, e dos meus desenhos, e dos meus esboços. Evidentemente que fiz tudo isso. Mas, para mim, ele significa muito mais do que um modelo. Isto não quer dizer que me sinta insatisfeito com o que fiz dele, ou que a sua beleza seja de tal ordem que a Arte não pode exprimi-la.

-Todos los días. No sería feliz si no lo viera todos los días. Me es absolutamente necesario.

-¡Extraordinario! Creía que sólo te interesaba el arte. -Dorian es todo mi arte -dijo el pintor gravemente-. A veces pienso, Harry, que la historia del mundo sólo ha conocido dos eras importantes. La primera es la que ve la aparición de una nueva técnica artística. La segunda, la que asiste a la aparición de una nueva personalidad, también para el arte. Lo que fue la invención de la pintura al óleo para los venecianos, o el rostro de Antinoo para los últimos escultores griegos, lo será algún día para mí el rostro de Dorian Gray. No es sólo que lo utilice como modelo para pintar, para dibujar, para hacer apuntes. He hecho todo eso, por supuesto. Pero para mí es mucho más que un modelo o un tema. No te voy a decir que esté insatisfecho con lo que he conseguido, ni que su belleza sea tal que el arte no pueda expresarla.

Não há nada que a Arte não possa exprimir, e reconheço que todo o trabalho que realizei desde que conheci Dorian Gray é um trabalho de qualidade, é a melhor obra da minha vida. Mas, é curioso que - será que você me vai compreender? - a personalidade dele sugeriu-me uma forma inteiramente nova em arte, um estilo inteiramente novo. Vejo as coisas e penso nelas de maneira diferente. Posso agora recriar a vida de um modo que me estava oculto. Um sonho da forma em dias de pensamento., Quem disse isto? Não me recordo. Mas é precisamente o que Dorian Gray tem sido para mim. A simples presença física deste rapaz - para mim não passa de um rapaz, embora tenha mais de vinte anos -, a sua simples presença física... Ah, mas será que você compreende o que tudo isto significa? Inconscientemente, ele define-me uma nova escola, uma escola que há-de conter toda a paixão do espírito romântico, toda a perfeição do espírito grego. A harmonia da alma e do corpo... quão sublime é tudo isso: Loucos que somos, separámos o corpo e a alma, e inventámos um realismo grosseiro, uma idealidade vazia. Harry, se você ao menos soubesse o que Dorian Gray representa para mim! Lembra-se daquela minha paisagem pela qual Agnes me ofereceu um preço elevadíssimo, mas de que eu não quis separar-me? É uma das coisas melhores que fiz. E sabe porquê? Porque enquanto a pintava, Dorian Gray estava ao meu lado. Uma emanação subtil passava dele para mim, e, pela primeira vez na vida, vi num bosque vulgar a magia que sempre procurei e que nunca encontrara.

- Mas, Basil, isso é extraordinário! Preciso de ver Dorian Gray.

Hallward levantou-se do banco e começou a passear pelo jardim. Passado algum tempo, aproximou-se.

No hay nada que el arte no pueda expresar, y sé que lo que he hecho desde que conocí a Dorian Gray es bueno, es lo mejor que he hecho nunca. Pero, de alguna manera curiosa (no sé si me entenderás), su personalidad me ha sugerido una manera completamente nueva, un nuevo estilo. Veo las cosas de manera distinta, las pienso de forma diferente. Ahora soy capaz de recrear la vida de una manera que antes desconocía. «Un sueño de belleza en días de meditación». ¿Quién ha dicho eso? No me acuerdo; pero eso ha sido para mí Dorian Gray. La simple presencia de ese muchacho, porque me parece poco más que un adolescente, aunque pasa de los veinte, su simple presencia... ¡Ah! Me pregunto si puedes darte cuenta de lo que significa. De manera inconsciente define para mí los trazos de una nueva escuela, una escuela que tiene toda la pasión del espíritu romántico y toda la perfección de lo griego. La armonía del alma y del cuerpo, ¡qué maravilla! En nuestra locura hemos separado las dos cosas, y hemos inventado un realismo que es vulgar, y un idealismo hueco. ¡Harry! ¡Si supieras lo que Dorian es para mí!

¿Recuerdas aquel paisaje mío, por el que Agnew me ofreció tanto dinero, pero del que no quise desprenderme? Es una de las mejores cosas que he hecho nunca. Y, ¿por qué? Porque mientras lo pintaba Dorian Gray estaba a mi lado. Me transmitía alguna influencia sutil y por primera vez en mi vida vi en un simple bosque la maravilla que siempre había buscado y que siempre se me había escapado.

- Harry, Dorian Gray representa para mim unicamente um motivo de arte. Você poderá não ver nele nada de especial. Eu vejo tudo. A sua presença na minha obra não é menor quando não se encontra nela a sua imagem. Como já afirmei, ele é uma sugestão de um novo estilo.

-¡Eso que cuentas es extraordinario! He de ver a Dorian Gray.

Hallward se levantó del asiento y empezó a pasear por el jardín. Al cabo de unos momentos regresó.

Descubro-o nas curvas de certas linhas, na beleza e nas subtilezas de certas cores. Nada mais.

- E então por que não expõe o seu retrato?

-Harry -dijo-, Dorian Gray no es para mí más que un motivo artístico. Quizá tú no veas nada en él. Yo lo veo todo. Nunca está más presente en mi trabajo que cuando no aparece en lo que pinto. Es la sugerencia, como he dicho, de una nueva manera. Lo encuentro en las curvas de ciertas líneas, en el encanto y sutileza de ciertos colores. Eso es todo.

- Porque, involuntariamente, pus nele um pouco da expressão desta singular idolatria mística, de que, evidentemente, nunca me interessou falar-lhe. Ele não sabe nada disto. Nem nunca saberá. O público, porém, poderia descobrir, e eu não quero desnudar a minha alma à sua curiosidade grosseira. Nunca sujeitarei o meu coração a essa bisbilhotice microscópica. Há muito de mim mesmo nesta obra, Harry... Demasiado!

- Os poetas não são tão escrupulosos como você. Sabem que a paixão lhes é muito útil como tema publicável. Actualmente, um coração destroçado faz aumentar o número de edições.

-Entonces, ¿por qué te niegas a exponer su retrato? -preguntó lord Henry.

-Porque, sin pretenderlo, he puesto en ese cuadro la expresión de mi extraña idolatría de artista, de la que, por supuesto, nunca he querido hablar con él. Nada sabe. No lo sabrá nunca. Pero quizá el mundo lo adivine; y no quiero desnudar mi alma ante su mirada entrometida y superficial. Nunca pondré mi corazón bajo su microscopio. Hay demasiado de mí mismo en ese cuadro, Harry, ¡demasiado de mí mismo!

- Odeio-os por isso mesmo - exclamou Hallward. - Um artista deve criar coisas belas, mas sem que nelas ponha seja o que for da sua vida pessoal. Vivemos numa época em que os homens tratam a arte como se devesse ser um género autobiográfico. Perdemos o sentido abstracto da beleza. Um dia hei-de mostrá-la ao mundo, e, por isso, o mundo jamais verá o meu retrato de Dorian Gray.

- Creio que você não tem razão, Basil. Mas não quero discutir consigo. Só os intelectualmente perdidos é que discutem. Diga-me, Dorian Gray gosta muito de si?

-Los poetas no son tan escrupulosos como tú. Saben lo útil que es la pasión cuando piensan en publicar. En nuestros días un corazón roto da para muchas ediciones.

-Los detesto por eso -exclamó Hallward-. Un artista debe crear cosas hermosas, pero sin poner en ellas nada de su propia existencia. Vivimos en una época en la que se trata el arte como si fuese una forma de autobiografía. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día mostraré al mundo lo que es eso; y ésa es la razón de que el mundo no deba ver nunca mi retrato de Dorian Gray.

O pintor ficou uns instantes a pensar.

-Creo que estás equivocado, pero no voy a discutir contigo. Sólo discuten los que están perdidos intelectualmente. Dime, Dorian Gray te tiene mucho afecto?

- Ele gosta de mim - respondeu, após uma pausa -, sei que gosta de mim. É claro que costumo lisonjeá-lo de uma maneira horrível. Tenho um estranho prazer em dizer-lhe certas coisas, mesmo sabendo que vou arrepender-me de as ter dito. Em regra, ele é encantador comigo, e ficamos no estúdio a falar de mil e uma coisas. Às vezes, porém, ele é terrivelmente irreflectido e parece ter um enorme prazer em me fazer sofrer. E então, Harry, sinto que entreguei toda a minha alma a alguém que a trata como se fosse uma flor para colocar na lapela, um ornamento para deleite da sua vaidade, um enfeite para um dia de Verão.

El pintor reflexionó durante unos instantes.

-Me tiene afecto -respondió, después de una pausa-; sé que me tiene afecto. Es cierto, por otra parte, que lo halago terriblemente. Hallo un extraño placer en decirle cosas de las que sé que después voy a arrepentirme. Por regla general es encantador conmigo, y nos sentamos en el estudio y hablamos de mil cosas. De cuando en cuando, sin embargo, es terriblemente desconsiderado, y parece disfrutar haciéndome sufrir. Entonces siento que he entregado toda mi alma a alguien que la trata como si fuera una flor que se pone en el ojal, una condecoración que deleita su vanidad, un adorno para un día de verano.

- Os dias de Verão, Basil, tendem a alongar-se - murmurou Lord Henry. - Talvez você se canse primeiro do que ele. É triste pensar nisso, mas não há dúvida de que o Génio dura mais que a Beleza. E isto explica o facto de nos esforçarmos tanto para nos cultivarmos de modo tão exagerado. Na luta feroz pela existência, queremos possuir algo de duradouro e, por isso, atafulhamos as nossas mentes de inutilidades e factos, na esperança absurda de conservar o nosso lugar. O homem bem informado faz parte do ideal moderno. E a mente do homem bem informado é uma coisa horrível. Assemelha-se a uma loja de bricabraque, repleta de monos e pó, onde tudo está marcado com um preço superior ao seu real valor. Mesmo assim, creio que você será o primeiro a cansar-se. Há-de chegar o dia em que, ao olhar o seu amigo, vai achá-lo com traços menos correctos, ou não vai gostar da tonalidade do rosto, ou de qualquer outra coisa. No seu íntimo, você irá censurá-lo amargamente, e pensará muito a sério que ele teve consigo um comportamento incorrecto. Quando ele voltar a aparecer-Lhe, irá recebê-lo com total frieza e indiferença. O que será lamentável, pois você passa a ser uma pessoa diferente. O que acaba de me contar é uma fantasia romântica - poderia chamar-se mesmo um romance de arte -, e o pior em qualquer aventura romântica é que ela nos deixa tão pouco românticos.

-En verano los días suelen ser largos, Basil -murmuró lord Henry-. Quizá te canses tú antes que él. Es triste pensarlo, pero sin duda el genio dura más que la belleza. Eso explica que nos esforcemos tanto por cultivarnos. En la lucha feroz por la existencia queremos tener algo que dure, y nos llenamos la cabeza de basura y de datos, con la tonta esperanza de conservar nuestro puesto. La persona que lo sabe todo: ése es el ideal moderno. Y la mente de esa persona que todo lo sabe es una cosa terrible, un almacén de baratillo, todo monstruos y polvo, y siempre con precios por encima de su valor verdadero. Creo que tú te cansarás primero, de todos modos. Algún día mirarás a tu amigo, y te parecerá que está un poco desdibujado, o no te gustará la tonalidad de su tez, o cualquier otra cosa. Se lo reprocharás con amargura, y pensarás, muy seriamente, que se ha portado mal contigo. La siguiente vez que te visite, te mostrarás perfectamente frío e indiferente. Será una pena, porque te cambiará. Lo que me has contado es una historia de amor, habría que llamarla historia de amor estético, y lo peor de toda historia de amor es que después tino se siente muy poco romántico.

- Não fale assim, Harry. Enquanto viver, serei dominado pela personalidade de Dorian Gray. Você não pode sentir o que eu sinto. Você é muito inconstante.

-Harry, no hables así. Mientras viva, la personalidad de Dorian Gray me dominará. No puedes sentir lo que yo siento. Tú cambias con demasiada frecuencia.

- Ah, meu caro Basil, é por isso mesmo que o posso sentir. Os que são fiéis conhecem apenas o lado trivial do amor, os infiéis são precisamente aqueles que conhecem o seu lado trágico.

-¡Ah, mi querido Basil, precisamente por eso soy capaz de sentirlo! Los que son fieles sólo conocen el lado trivial del amor: es el infiel quien sabe de sus tragedias.

E Lord Henry acendeu um fósforo numa delicada caixa de prata, e começou a fumar um cigarro com um ar convencido e satisfeito, como se tivesse resumido o mundo numa frase.

Lord Henry frotó una cerilla sobre un delicado estuche de plata y empezó a fumar un cigarrillo con un aire tan pagado de sí mismo y tan satisfecho como si hubiera resumido el mundo en una frase.

Ouvia-se a chilreada dos pardais por entre o verde lacado das folhas de hera, e as sombras azuladas das nuvens perseguiam-se umas às outras pelo relvado como andorinhas. Que aprazível estava o jardim! E como eram deliciosas as emoções dos outros! Pareciam-Lhe muito mais deliciosas do que as ideias. A nossa alma e as paixões dos nossos amigos - eis as coisas fascinantes da vida - Imaginava, intimamente divertido, o almoço fastidioso a que faltara, por ter ficado tanto tempo com Basil Hallward. Se tivesse ido a casa de sua tia, iria com certeza encontrar Lord Hoodbody-, e toda a conversa teria andado à volta de alimento para os pobres e da necessidade de casas-modelo. Cada classe teria pregado a importância dessas virtudes, para a prática das quais não havia necessidade nas suas vidas. Os ricos teriam falado sobre o valor da poupança, e os ociosos teriam perorado com eloquência sobre a dignidade do trabalho. Como era agradável ter-se livrado de tudo isso! Ao pensar em sua tia, aconteceu-lhe de súbito uma ideia, e dirigiu-se a Hallward.

Los gorriones alborotaban entre las hojas lacadas de la enredadera y las sombras azules de las nubes se perseguían sobre el césped como golondrinas. ¡Qué agradable era estar en el jardín! ¡Y cuán deliciosas las emociones de otras personas! Mucho más que sus ideas, en opinión de lord Henry. Nuestra alma y las pasiones de nuestros amigos: ésas son las cosas fascinantes de la vida. Le divirtió recordar en silencio el tedioso almuerzo que se había perdido al quedarse tanto tiempo con Basil Hallward. Si hubiera ido a casa de su tía, se habría encontrado sin duda con lord Goodboy, y sólo habrían hablado de alimentar a los pobres y de la necesidad de construir alojamientos modelo. Todos los comensales habrían destacado la importancia de las virtudes que su situación en la vida les dispensaba de ejercitar. Los ricos hablarían del valor del ahorro, y los ociosos se extenderían elocuentemente sobre la dignidad del trabajo. ¡Era delicioso haber escapado a todo aquello! Mientras pensaba en su tía, algo pareció sorprenderlo.

Volviéndose hacia Hallward, dijo: -Acabo de acordarme.

- Meu prezado amigo, lembrei-me mesmo agora...

-¿Acordarte de qué, Harry?

- Lembrou-se de quê, Harry?

-De dónde he oído el nombre de Dorian Gray.

- De onde ouvi o nome de Dorian Gray.

- Onde foi? - perguntou Hallward, franzindo levemente as sobrancelhas.

-¿Dónde? -preguntó Hallward, frunciendo levemente el ceño.

- Não faça essa cara tão zangada, Basil. Foi em casa de minha tia, Lady Agatha. Ela contou-me que descobrira um jovem maravilhoso que estava disposto a ajudá-la no East End, e disse que o nome dele era Dorian Gray. Mas devo dizer-Lhe que ela nunca falou da sua beleza. As mulheres não apreciam a beleza... pelo menos, as mulheres boazinhas. O que ela me disse foi que ele era muito sério e de uma índole maravilhosa. E logo imaginei uma criatura de óculos e cabelo escorrido, horrivelmente sardento, e com pés enormes. Que pena não ter sabido então que ele era o seu amigo.

-No es necesario que te enfades. Fue en casa de mi tía, lady Agatha. Me dijo que había descubierto a un joven maravilloso que iba a ayudarla en el East End y que se llamaba Dorian Gray. Tengo que confesar que nunca me contó que fuese bien parecido. Las mujeres no aprecian la belleza; al menos, las mujeres honestas. Me dijo que era muy serio y con muy buena disposición. Al instante me imaginé una criatura con gafas y de pelo lacio, horriblemente cubierto de pecas y con enormes pies planos. Ojalá hubiera sabido que se trataba de tu amigo.

-Me alegro mucho de que no fuese así, Harry.

- Ainda bem que não soube, Harry.

-¿Por qué?

-No quiero que lo conozcas.

- Porquê?

-¿No quieres que lo conozca?

- Não quero que se encontrem.

-No.

- Não quer que eu me encontre com ele?

- Não.

-El señor Dorian Gray está en el estudio -anunció el mayordomo, entrando en el jardín.

- Mr. Dorian Gray- está no atelier - anunciou o mordomo, aparecendo no jardim.

-Ahora tienes que presentármelo -exclamó lord Henry, riendo.

- Agora, terá mesmo de me apresentar - exclamou, rindo, Lord Henry.

El pintor se volvió hacia su criado, a quien la luz del sol obligaba a parpadear.

O pintor voltou-se para o criado, que continuava à espera, pestanejando à luz do sol.

-Dígale al señor Gray que espere, Parker. Me reuniré con él dentro de un momento.

- Peça a Mr. Gray o favor de esperar, Parker. Não vou demorar muito.

El mayordomo hizo una inclinación y se retiró.

O homem fez uma vénia e retirou-se. Então Basil Hallward olhou para Lord Henry.

Hallward se volvió después hacia lord Henry.

- Dorian Gray é o meu mais querido amigo.1ém uma índole simples e bela. O que a sua tia disse dele é absolutamente correcto. Não o estrague. Não tente influenciá-lo. A sua influência sobre ele seria nociva. O mundo é vasto e tem muitas pessoas maravilhosas. Não me roube a única pessoa que empresta à minha arte o encanto que possui, a minha vida como artista depende dele. Veja bem, Harry, confio em si.

Falava muito devagar, como se arrancasse as palavras quase a contragosto.

-Dorian Gray es mi amigo más querido -dijo-. Es una persona sencilla y bondadosa. Tu tía estaba en lo cierto al describirlo. No lo eches a perder. No trates de influir en él. Tu influencia sería mala. El mundo es muy grande y encierra mucha gente maravillosa. No me arrebates la única persona que da a mi arte todo el encanto que posee: mi vida de artista depende de él. Tenlo en cuenta, Harry, confío en ti -hablaba muy despacio, y las palabras parecían salirle de la boca casi contra su voluntad.

- Não diga disparates! - acudiu Lord Henry a sorrir, e, pegando-Lhe num braço, quase o arrastou para dentro de casa.

-¡Qué tonterías dices! -respondió lord Henry, con una sonrisa.

Luego, tomando a Hallward del brazo, casi lo condujo hacia la casa.