El Retrato de Dorian Gray.  Oscar Wilde
Capítulo 3. (Capitolo 3. )
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A las doce Y media del día siguiente lord Henry Wotton fue paseando desde Curzon Street hasta el Albany para visitar a su tío, lord Fermor, un viejo solterón, cordial pero un tanto brusco, a quien en general se tachaba de egoísta porque el mundo no obtenía de él beneficio alguno, pero al que la buena sociedad consideraba generoso porque daba de comer a la gente que le divertía. Su padre había sido embajador en Madrid cuando Isabel II era joven y nadie había pensado aún en el general Prim, pero abandonó la carrera diplomática caprichosamente por el despecho que sintió al ver que no le ofrecían la embajada de París, puesto al que creía tener pleno derecho en razón de su nacimiento, de su indolencia, del excelente inglés de sus despachos y de su desmesurada pasión por los placeres. El hijo, que había sido secretario de su padre, y que presentó también la dimisión, gesto que por entonces se consideró un tanto descabellado, sucedió a su padre en el título unos meses después, y se consagró a cultivar con seriedad el gran arte aristocrático de no hacer absolutamente nada. Aunque poseía dos grandes casas en Londres, prefería vivir en habitaciones alquiladas, que le causaban menos molestias, y hacía en su club la mayoría de las comidas. Se preocupaba algo de la gestión de sus minas de carbón en las Midlands, y se excusaba de aquel contacto con la industria alegando que poseer minas de carbón otorgaba a un caballero el privilegio de quemar leña en el hogar de su propia chimenea. En política era conservador, excepto cuando los conservadores gobernaban, periodo en el que los insultaba sistemáticamente, acusándolos de ser una pandilla de radicales. Era un héroe para su ayuda de cámara, que lo tiranizaba, y un personaje aterrador para la mayoría de sus parientes, a quienes él, a su vez, tiranizaba. Era una persona que sólo podía haber nacido en Inglaterra, y siempre afirmaba que el país iba a la ruina. Sus principios estaban anticuados, pero se podía decir mucho en favor de sus prejuicios.

Il giorno dopo, a mezzogiorno e mezzo, Lord Henry Wotton andò a piedi da Curzon Street all'Albany a trovare suo zio, Lord Fermor, un vecchio scapolo, gioviale anche se un po' rude di modi, che la gente in generale chiamava egoista perché non ricavava da lui nessun vantaggio speciale, ma che la buona società chiamava generoso perché dava da mangiare a chi lo divertiva.

Suo padre era stato Ambasciatore a Madrid, al tempo in cui Isabella era giovane e nessuno pensava ancora a Prim, ma aveva dato le dimissioni dalla carriera diplomatica, per testardaggine, in un momento in cui era seccato perché non gli era stata offerta l'ambasciata di Parigi, posto al quale pensava di avere pieno diritto di aspirare a causa della sua nascita, della sua indolenza, del buon inglese, dei suoi rapporti e della sua sfrenata passione per i piaceri. Suo figlio, che era segretario del padre, si era dimesso insieme col suo Capo, cosa che allora venne giudicata una sciocchezza, e qualche mese più tardi, succeduto al padre nel titolo, si era dedicato seriamente allo studio della grande arte aristocratica di non fare assolutamente niente. Possedeva due grandi case in città, ma preferiva abitare in un appartamentino perché comportava meno fastidi e mangiava quasi sempre al circolo. Si occupava un po' dell'amministrazione delle sue miniere di carbone nelle Contee del Midland, e di questa macchia di attività si scusava dicendo che uno dei vantaggi di avere del carbone consisteva nel permettere a un signore di lusso di bruciare legna nel proprio caminetto. In politica era conservatore, salvo quando i conservatori erano al potere, periodo durante il quale li copriva di contumelie accusandoli di essere una massa di radicali. Era un eroe per il suo cameriere, che lo tiranneggiava, e il terrore per la maggior parte dei suoi parenti, che lui tiranneggiava a sua volta.

Soltanto l'Inghilterra poteva aver prodotto un tipo come lui, ed egli amava ripetere che il Paese stava andando a rotoli. I suoi princìpi erano fuori dal tempo, ma ci sarebbe stato molto da dire in favore dei suoi pregiudizi.

Cuando lord Henry entró en la habitación de su tío lo encontró vestido con una tosca chaqueta de caza, fumando un cigarro habano y refunfuñando mientras leía The Times.

-Vaya, Harry -dijo el anciano caballero-, ¿qué te ha hecho salir tan pronto de casa? Creía que los dandis no se levantaban hasta las dos y que no aparecían en público hasta las cinco.

-Puro afecto familiar, tío George, te lo aseguro. Quiero pedirte algo.

Entrando nella sua stanza, Lord Henry lo trovò seduto, in una rozza cacciatora, che fumava un sigaro forte e brontolava contro il Times. - Oh, Harry - disse il vecchio gentiluomo, - come mai sei fuori così presto? Credevo che voi giovani eleganti non vi alzaste che alle due e non foste visibili prima delle cinque.

-Dinero, imagino -respondió lord Fermor, torciendo el gesto-. Bueno; siéntate y cuéntamelo todo. En estos tiempos que corren los jóvenes se imaginan que el dinero lo es todo.

- Per puro affetto di famiglia, zio, te lo assicuro. Voglio qualche cosa da te.

- Denari, mi immagino - disse Lord Fermor, facendo una faccia acida. - Va bene; siediti e raccontami tutto. I giovani d'oggi immaginano che il denaro sia tutto.

-Sí -murmuró lord Henry, colocándose mejor la flor que llevaba en el ojal de la chaqueta-; y cuando se hacen viejos no se lo imaginan: lo saben. Pero no quiero dinero. Sólo las personas que pagan sus facturas necesitan dinero, tío George, y yo nunca pago las mías. El crédito es el capital de un segundón, y se vive agradablemente con él. Además, siempre me trato con los proveedores de Dartmoor y, en consecuencia, nunca me molestan. Lo que quiero es información: no información útil, por supuesto; información perfectamente inútil.

- Sì - disse Lord Henry sistemandosi il fiore all'occhiello - e quando diventano vecchi lo sanno. Ma non voglio denaro. Il denaro lo vogliono solo quelli che pagano i loro conti e io, caro zio, non pago mai i miei. Il credito costituisce il capitale di un cadetto e permette di fare una vita deliziosa. Per di più non tratto se non coi fornitori di Dartmoor e quelli di conseguenza non mi disturbano mai.

Voglio delle informazioni; non informazioni utili, naturalmente; informazioni inutili.

-Te puedo contar todo lo que contiene cualquier informe oficial, aunque quienes los redactan hoy en día escriben muchas tonterías. Cuando yo estaba en el cuerpo diplomático las cosas iban mucho mejor.

Pero, según tengo entendido, ahora les hacen un examen de ingreso. ¿Hay que extrañarse del resultado?

- Bene, io posso dirti qualunque cosa che si trovi in un Libro Azzurro inglese, Harry, benché oggigiorno quei tipi scrivano un sacco di sciocchezze. Quando io ero in diplomazia le cose andavano meglio. Ma ora sento dire che li fanno entrare per esami. Che cosa ci si può aspettare?

Los exámenes, señor mío, son pura mentira de principio a fin. Si una persona es un caballero, sabe más que suficiente, y si no lo es, todo lo que sepa es malo para él.

Gli esami, caro mio, sono una stupidaggine dall'inizio alla fine. Se uno è un gentiluomo ne sa assolutamente abbastanza; e se non è un gentiluomo tutto quello che sa gli nuoce.

-El señor Dorian Gray no tiene nada que ver con el mundo de los informes oficiales, tío George -dijo lord Henry lánguidamente.

- Il signor Dorian Gray non sta nei Libri Azzurri, zio - disse languidamente Lord Harry.

-¿El señor Dorian Gray? ¿Quién es? -preguntó lord Fermor, frunciendo el espeso entrecejo cano.

- Il signor Dorian Gray? e chi è? - gli chiese Lord Fermor, aggrottando le sopracciglia bianche.

-Eso es lo que he venido a averiguar, tío George. Debo decir, más bien, que sé quién es. Es el nieto del último lord Kelso. Su madre era una Devereux, lady Margaret Devereux. Quiero que me hables de su madre. ¿Cómo era? ¿Con quién se casó? Trataste prácticamente a todo el mundo en tu época, de manera que quizá la hayas conocido. En el momento actual me interesa mucho el señor Gray. Acaban de presentármelo.

- Questo è quello che vorrei sapere, zio; o, per dire meglio, chi è, lo so. E' il nipote dell'ultimo Lord Kelso. Sua madre era una Devereux, Lady Margaret Devereux. Vorrei che tu mi parlassi di sua madre. Com'era? Chi sposò? Tu, ai tuoi tempi, hai conosciuto tutti quanti e potresti aver conosciuto anche lei. In questo momento il signor Dorian Gray mi interessa molto. L'ho conosciuto proprio ora.

-¡Nieto de Kelso! -repitió el anciano caballero-. El nieto de Kelso... Claro... Conocí muy bien a su madre. Creo que asistí a su bautizo. Era una joven extraordinariamente hermosa, Margaret Devereux, y volvió loco a todo el mundo escapándose con un joven que no tenía un céntimo, un don nadie, señor mío, un suboficial de infantería o algo por el estilo. Ya lo creo. Lo recuerdo todo como si hubiera sucedido ayer. Al pobre infeliz lo mataron en un duelo en Spa pocos meses después de la boda. Una historia muy fea. Dijeron que Kelso se agenció un aventurero sin escrúpulos, un animal belga, para que insultara en público a su yerno; le pagó, señor mío, para que lo hiciera; le pagó y luego aquel individuo ensartó al suboficial como si fuera un pichón. Echaron tierra sobre el asunto, pero, cielo santo, Kelso comió solo en el club durante cierto tiempo después de aquello. Recogió a su hija, según me contaron, pero la chica nunca volvió a dirigirle la palabra. Sí, sí, un asunto muy feo. Margaret también se murió, en menos de un año. De manera que dejó un hijo, ¿no es eso? Lo había olvidado. ¿Cómo es el chico? Si es como su madre debe de ser bien parecido.

- Il nipote di Kelso! - replicò il vecchio gentiluomo. - Il nipote di Kelso! Ma certo: ho conosciuto intimamente sua madre: credo di aver assistito al suo battesimo. Era una ragazza straordinariamente bella, Margaret Devereux, e fece imbestialire tutti gli uomini scappando con un giovanotto squattrinato, un uomo da niente, ti dico: subalterno in un reggimento di fanteria, o qualcosa di simile. Certo, mi ricordo tutta la storia come se fosse successa ieri. Quel povero ragazzo fu ucciso in un duello a Spa, pochi mesi dopo il matrimonio. Riguardo a questo circolò una brutta storia. Dissero che Kelso aveva trovato un cialtrone di avventuriero, un bruto belga qualsiasi, che insultasse suo genero in pubblico, pagandolo per farlo, ti dico, pagandolo; e quel tipo lo infilzò come un piccione. La storia venne soffocata, ma, per Bacco, per un pezzo Kelso al circolo dovette fare colazione da solo. Riportò indietro sua figlia, mi dissero, ma questa non gli rivolse più la parola. Oh sì, un brutto affare. Anche lei morì: morì quello stesso anno. E allora ha lasciato un figlio, è vero?

Questo me l'ero dimenticato. Che tipo di ragazzo è? Se assomiglia alla madre deve essere un bel figliuolo.

- Bellissimo - disse Lord Henry.

-Es bien parecido -asintió lord Henry.

- Speriamo che finisca in buone mani - continuò il vecchio.

-Espero que caiga en buenas manos -prosiguió el anciano-. Heredará un montón de dinero si Kelso se ha portado bien con él. Su madre también tenía dinero. Le correspondieron todas las propiedades de Selby, a través de su abuelo. Su abuelo odiaba a Kelso, lo consideraba un tacaño de mucho cuidado. Y no se equivocaba. Fue a Madrid en una ocasión cuando yo estaba allí. Cielo santo, logró que me avergonzase de él. La reina me preguntaba quién era el noble inglés que siempre se peleaba con los cocheros por el precio de las carreras. Menuda historia. Pasé un mes sin aparecer por la Corte. Confío en que tratara a su nieto mejor que a los cocheros de alquiler.

Dovrebbe avere un sacco di soldi se Kelso ha fatto le cose giuste.

Anche sua madre era ricca; tutta la proprietà di Selby toccò a lei attraverso suo nonno. Suo nonno odiava Kelso, lo considerava un cane rognoso, com'era, del resto. Venne una volta a Madrid quando c'ero io. Per Bacco, mi vergognai di lui. La Regina mi chiedeva sempre di quel nobile inglese che litigava con i vetturini sul prezzo della corsa. Ne avevano fatto tutta una storia. Per un mese non ebbi il coraggio di farmi vedere a Corte. Spero che abbia trattato suo nipote meglio di come trattava i vetturini.

-No lo sé -respondió lord Henry-. Imagino que al chico no le faltará de nada. Todavía no es mayor de edad. Sé que Selby es suyo: lo sé porque me lo ha dicho él. Y.., ¿su madre, entonces, era muy hermosa?

- Non so - disse Lord Henry. - M'immagino che quel ragazzo sarà ricco; ancora non è maggiorenne. So che Selby gli appartiene, me l'ha detto. E... sua madre era molto bella?

-Margaret Devereux era una de las criaturas más encantadoras que he visto nunca, Harry. Qué la impulsó a comportarse como lo hizo es algo que nunca entenderé. Podría haberse casado con quien hubiera querido. Carlington estaba loco por ella. Pero era una romántica. Todas las mujeres de esa familia lo han sido. Los hombres no valían nada, pero, cielo santo, las mujeres eran maravillosas.

- Margaret Devereux era una delle più belle creature che io abbia mai visto. Che cosa possa averla indotta a fare quello che fece io non l'ho mai potuto capire. Avrebbe potuto sposare chiunque avesse voluto. Carlington era pazzo per lei; ma lei era romantica, come tutte le donne di quella famiglia. Gli uomini non valevano gran che, ma, per Bacco, le donne erano meravigliose.

Carlington si mise in ginocchio davanti a lei; me l'ha raccontato lui stesso.

Carlington se declaró de rodillas. Me lo dijo él mismo. Margaret Devereux se rió de él, y no había por entonces una chica en Londres que no quisiera pescarlo. Y, por cierto, Harry, hablando de matrimonios estúpidos, ¿qué es esa patraña que me cuenta tu padre de que Dartmoor se quiere casar con una americana? ¿Es que las chicas inglesas no son lo bastante buenas para él?

Gli rise in faccia, e pure non c'era ragazza a Londra che non gli corresse dietro. A proposito, Harry, parlando di matrimoni stupidi, cos'è questo pasticcio che mi ha raccontato tuo padre, di Dartmoor che vuole sposare un'americana? Le ragazze inglesi non sono abbastanza buone per lui?

- In questo momento, zio, sposare le americane è molto di moda.

-Ahora está bastante de moda casarse con americanas, tío George.

- Io sosterrò sempre le ragazze inglesi, di fronte al mondo intero - disse Lord Fermor, picchiando il pugno sulla tavola.

-Yo apoyo a las mujeres inglesas contra el mundo entero, Harry -dijo lord Fermor, golpeando la mesa con el puño.

- Le scommesse sono in favore delle americane.

- Durano poco, a quanto mi dicono - brontolò suo zio.

-Todo el mundo apuesta por las americanas.

-No duran, según me han dicho -murmuró su tío. -Las carreras de fondo las agotan, pero son inigualables en las de obstáculos. Lo saltan todo sin pestañear. No creo que Dartmoor tenga la menor posibilidad.

- Un fidanzamento lungo le esaurisce, ma nelle corse ad ostacoli sono straordinarie. Prendono le cose a volo. Non credo che per Dartmoor ci sia nessuna probabilità di salvezza.

- Che famiglia è la sua? - grugnì il vecchio gentiluomo. - Ce l'ha, una famiglia?

-¿Quiénes son sus padres? -gruñó el anciano-. ¿Acaso los tiene?

Lord Henry negó con la cabeza.

-Las jóvenes americanas son tan inteligentes para esconder a sus padres como las mujeres inglesas para ocultar su pasado -dijo lord Henry, levantándose para marcharse.

Lord Henry scosse il capo. Disse, alzandosi per andarsene: - Nel nascondere i loro genitori le ragazze americane hanno la stessa abilità che hanno quelle inglesi nel nascondere il loro passato.

- Saranno fabbricanti di salsicce, penso.

-Serán chacineros, supongo.

-Eso espero, tío George, por el bien de Dartmoor. Me dicen que la chacinería es una de las profesiones más lucrativas de los Estados Unidos, después de la política.

- Lo spero, zio, nell'interesse di Dartmoor. Mi dicono che, dopo la politica, la fabbricazione delle salsicce in America sia la professione più redditizia.

- E' graziosa?

-¿Es bonita esa muchacha?

-Se comporta como si fuese hermosa. La mayoría de las americanas lo hacen. Es el secreto de su encanto.

- Si comporta come se fosse bella. La maggior parte delle americane fa così: è il segreto del loro fascino.

-¿Por qué no se quedan en su país? Siempre nos están diciendo que es el paraíso de las mujeres.

- Perché queste americane non se ne stanno nel loro paese? Ci raccontano sempre che è il paradiso delle donne.

-Lo es. Ésa es la razón de que, como Eva, estén tan excesivamente ansiosas de abandonarlo -dijo lord Henry-. Adiós, tío George. Gracias por darme la información que quería. Me gusta saberlo todo sobre mis nuevos amigos y nada sobre los viejos.

-¿Dónde almuerzas hoy, Harry?

- Sì, e è questa la ragione per la quale, come Eva, sono tanto impazienti di uscirne - disse Lord Henry. - Addio, zio; se mi trattengo ancora sarò in ritardo per la colazione. Grazie per avermi dato le informazioni che desideravo. Mi piace sempre sapere tutto sul conto dei miei nuovi amici e niente sul conto di quelli vecchi.

-En casa de tía Agatha. He hecho que me invite, junto con el señor Gray, que es su último protégé.

- Dove fai colazione, Harry?

- Dalla zia Agatha. Mi sono invitato insieme col signor Gray. E' il suo ultimo "protégé".

-¡Umm! Dile a tu tía Agatha, Harry, que no me moleste más con sus empresas caritativas. Estoy harto.

Caramba, la buena mujer cree que no tengo nada mejor que hacer que escribir cheques para sus estúpidas ocurrencias.

- Hum! Harry, dì a tua zia di non seccarmi più coi suoi appelli caritatevoli; ne sono stufo. Si direbbe che quella buona donna creda che io non abbia altro da fare che riempire assegni per le sue sciocche ubbie.

-De acuerdo, tío George, se lo diré, pero no tendrá ningún efecto. Las personas filantrópicas pierden toda noción de humanidad. Se las reconoce por eso.

- Va bene, zio, glielo dirò, ma senza risultato. La gente filantropica perde ogni senso di umanità: è la caratteristica che li distingue.

El anciano caballero gruñó aprobadoramente y llamó para que entrara su criado.

Il vecchio gentiluomo emise un brontolio di approvazione e suonò per chiamare il servitore.

Lord Henry atravesó unos soportales de poca altura para llegar a Burlington Street, y dirigió sus pasos en dirección a la plaza de Berkeley.

Attraverso l'arcata, Lord Henry passò in Burlington Street e si avviò verso Berkeley Square.

Aquélla era, por tanto, la historia familiar de Dorian Gray. Pese a lo esquemático del relato, le había impresionado porque hacía pensar en una historia de amor extraña, casi moderna. Una mujer hermosa que se arriesga a todo por una loca pasión. Unas pocas semanas de felicidad sin límite truncadas por un crimen odioso, por una traición. Meses de silenciosos sufrimientos, y luego un hijo nacido en el dolor. La madre arrebatada por la muerte, el niño abandonado a la soledad y a la tiranía de un anciano sin corazón.

Questa era dunque la storia dei genitori di Dorian Gray. Anche nella forma cruda nella quale gli era stata raccontata, lo aveva commosso, perché lasciava intravedere uno strano romanzo quasi moderno. Una bella donna che rischia tutto per una passione furiosa; poche settimane ardenti di felicità troncate da un delitto ripugnante, proditorio; mesi di strazio silenzioso e finalmente una creatura nata nel dolore; la madre trascinata via dalla morte, il bambino abbandonato alla solitudine e alla tirannia di un uomo vecchio e senza cuore. Sì, lo sfondo era interessante: dislocava, per così dire, quel giovane, lo rendeva più perfetto. Dietro tutte le cose squisite che esistono c'è qualcosa di tragico: il mondo deve essere in travaglio, perché possa sbocciare il più umile dei fiori... Come era stato delizioso la sera prima, a pranzo, seduto davanti a lui al circolo, con gli occhi spalancati e le labbra semiaperte, con un piacere misto di spavento, mentre i paralumi rossi macchiavano di un rosa più intenso la vivente meraviglia del suo volto! Parlare con lui era come suonare un violino perfetto; rispondeva a ogni tocco, a ogni fremito dell'arco...

Sí; unos antecedentes interesantes, que situaban al muchacho, que le añadían una nueva perfección, por así decirlo. Detrás de todas las cosas exquisitas hay algo trágico. Para que florezca la más humilde de las flores se necesita el esfuerzo de mundos... Y, ¡qué encantador había estado durante la cena la noche anterior, cuando, la sorpresa en los ojos y los labios entreabiertos por el placer y el temor, se había sentado frente a él en el club, las pantallas rojas de las lámparas avivando el rubor despertado en su rostro por el asombro! Hablar con él era como tocar el más delicado de los violines. Dorian respondía a cada toque y vibración del arco... Había algo terriblemente cautivador en influir sobre alguien. No existía otra actividad parecida. Proyectar el alma sobre una forma agradable, detenerse un momento; emitir las propias ideas para que las devuelva un eco, acompañadas por la música de una pasión juvenil; transmitir a otro la propia sensibilidad como si se tratase de un fluido sutil o de un extraño perfume; allí estaba la fuente de una alegría verdadera, tal vez la más satisfactoria que todavía nos permite una época tan mezquina y tan vulgar como la nuestra, una época zafiamente carnal en sus placeres y enormemente vulgar en sus metas... Aquel muchacho a quien por una extraña casualidad había conocido en el estudio de Basil encarnaba además un modelo maravilloso o, al menos, se le podía convertir en un ser maravilloso. Suyo era el encanto, y la pureza inmaculada de la adolescencia, junto a una belleza que sólo los antiguos mármoles griegos conservan para nosotros. No había nada que no se pudiera hacer con él. Se le podía convertir en un titán o en un juguete. ¡Qué lástima que semejante belleza estuviera destinada a marchitarse!... ¡Y Basil? Desde un punto de vista psicológico, ¡qué interesante era! Un nuevo estilo artístico, un modo nuevo de ver la vida, todo ello sugerido de manera tan extraña por la simple presencia de alguien que era todo eso de manera inconsciente; el espíritu silencioso que mora en bosques sombríos y camina sin ser visto por campos abiertos, mostrándose, de repente, como una dríade, y sin temor, porque en el alma que la busca se ha despertado ya esa singular capacidad a la que corresponde la revelación de las cosas maravillosas; las simples formas, los simples contornos de las cosas que se estilizaban, por así decirlo, adquiriendo algo semejante a un valor simbólico, como si fuesen a su vez el esbozo de otra forma más perfecta, a cuya sombra dotaban de realidad: ¡qué extraño era todo! Recordaba algo parecido en la historia del pensamiento. ¿No fue Platón, aquel artista de las ideas, quien lo había analizado por vez primera? ¿No había sido Buonarotti quien lo esculpió en el mármol multicolor de una sucesión de sonetos? Pero en nuestro siglo era extraño... Sí; trataría de ser para Dorian Gray lo que él, sin saberlo, había sido para el autor de aquel retrato maravilloso. Trataría de dominarlo; en realidad ya lo había hecho a medias. Haría suyo aquel espíritu maravilloso. Había algo fascinante en aquel hijo del Amor y de la Muerte.

Quando si esercita un'influenza si prova qualche cosa di terribilmente inebriante; non esiste altra attività come quella. Mettere l'anima di una persona dentro una forma graziosa e lasciarvela riposare per un momento; sentire riecheggiare le proprie concezioni intellettuali, con l'aggiunta di tutta la musica della passione e della giovinezza; trasferire in un altro il proprio temperamento come se fosse un fluido sottile o un profumo strano, in tutto questo c'è una vera gioia, forse la gioia più soddisfacente che ci sia rimasta in un tempo limitato e volgare come il nostro, un tempo grossolanamente carnale nei piaceri e grossolanamente volgare nelle aspirazioni... Ed era un tipo meraviglioso, quel ragazzo, che una coincidenza tanto curiosa gli aveva fatto incontrare nello studio di Basil; o almeno di lui si poteva fare un tipo meraviglioso. Aveva la grazia e la candida purezza dell'adolescenza e una bellezza uguale a quella che ci hanno tramandato i marmi greci.

Che peccato che una simile bellezza fosse destinata a svanire!... E Basil, dal punto di vista psicologico, com'era interessante! La sua nuova maniera artistica, il suo nuovo modo di guardare la vita, che gli era suggerito così stranamente dalla semplice presenza visibile di uno che non ne aveva neppure lontanamente coscienza; lo spirito silenzioso che vive nell'oscurità dei boschi e vagava invisibile per l'aperta campagna e che improvvisamente, come una Driade, ma non impaurita, si manifestava perché nell'anima di colui che ne andava in giro si era risvegliata quella prodigiosa visione alla quale soltanto si rivelano le cose prodigiose; le linee e le forme delle cose che diventano, per così dire, affinate e acquistano una specie di valore simbolico, come se esse stesse fossero modelli di qualche altra e più perfetta forma, della quale mutano l'ombra in realtà: come era strano tutto questo! Gli tornò in mente qualcosa di analogo nella storia. Non era stato Platone, quell'artista del pensiero, ad analizzarlo per primo? Non era stato il Buonarroti a scolpirlo nel marmo colorato di una quartina di sonetto? Ma nel nostro secolo era una cosa strana... Sì, egli avrebbe cercato di essere per Dorian Gray quello che il ragazzo, senza saperlo, era stato per il pittore che aveva dipinto quel mirabile ritratto; avrebbe cercato di dominarlo anzi, a dire il vero, c'era già riuscito a metà. Si sarebbe impadronito di quello spirito meraviglioso. C'era qualcosa di affascinante in quel figlio dell'amore e della Morte.

De repente, lord Henry se detuvo y contempló las casas que lo rodeaban. Se dio cuenta de que había dejado atrás la de su tía y, sonriendo, volvió sobre sus pasos. Cuando entró en el vestíbulo, un tanto sombrío, el mayordomo le hizo saber que los comensales ya se habían sentado a la mesa. Entregó el sombrero y el bastón a uno de los lacayos y pasó al comedor.

Di colpo si fermò e alzò gli occhi verso le case. Si accorse di aver oltrepassato un po' quella della zia e tornò indietro, sorridendo a se stesso. Quando entrò nel vestibolo semibuio, il maggiordomo gli disse che tutti erano già a tavola. Affidò cappello e bastone a uno dei servitori e passò in sala da pranzo.

-Tarde como de costumbre -exclamó su tía, reprendiéndolo con un movimiento de cabeza.

- In ritardo, come al solito, Harry - gli gridò sua zia, scotendo la testa.

Lord Henry inventó una excusa banal y, después de acomodarse en el sitio vacío al lado de lady Agatha, miró a su alrededor para ver a los invitados. Dorian Gray le hizo una tímida inclinación de cabeza desde el extremo de la mesa, apareciendo en sus mejillas un rubor de satisfacción. Frente a él tenía a la duquesa de Harley, una dama con un carácter y un valor admirables, muy querida por todos los que la conocían, y con las amplias proporciones arquitectónicas a las que los historiadores contemporáneos, cuando no se trata de duquesas, dan el nombre de corpulencia. A su derecha estaba sentado sir Thomas Burdon, miembro radical del Parlamento, que seguía a su líder en la vida pública y a los mejores cocineros en la privada, cenando con los conservadores y pensando con los liberales, según una regla tan prudente como bien conocida. El asiento a la izquierda de la duquesa estaba ocupado por el señor Erskine de Treadley, anciano caballero de considerable encanto y cultura, que había caído sin embargo en la mala costumbre de guardar silencio, puesto que, como explicó en una ocasión a lady Agatha, todo lo que tenía que decir lo había dicho antes de cumplir los treinta. A la izquierda de lord Henry se sentaba la señora Vandeleur, una de las amigas más antiguas de su tía, santa entre las mujeres, pero tan terriblemente poco atractiva que hacía pensar en un himnario mal encuadernado.

Afortunadamente para él, la señora Vandeleur tenía a su otro lado a lord Faudel -una mediocridad muy inteligente, de más de cuarenta años y calva tan rotunda como una declaración ministerial en la Cámara de los Comunes-, con quien conversaba de esa manera tan intensamente seria que es el único error imperdonable, como él mismo había señalado en una ocasión, en el que caen todas las personas realmente buenas y del que ninguna de ellas escapa por completo.

Inventò una scusa qualunque e, sedutosi al posto vuoto accanto a lei, diede un'occhiata in giro per vedere chi c'era.

Dall'estremità della tavola, Dorian Gray lo salutò timidamente, mentre le guance gli s'imporporavano di piacere. Di fronte a lui c'era la Duchessa di Harley, signora di buon carattere e di buon umore, simpatica a tutti quanti la conoscevano, dotata di quelle ampie proporzioni architettoniche che gli storici contemporanei, quando parlano di donne che non sono duchesse, indicano con la parola pinguedine. Vicino a lei, a destra, sedeva Sir Thomas Burdon, deputato radicale che nella vita pubblica seguiva il capo del suo partito e nella vita privata i migliori cuochi, pranzava coi conservatori e pensava coi liberali, in conformità a una regola saggia e ben conosciuta. Il posto a sinistra era occupato dal signor Erskine di Treadley, vecchio signore simpatico e colto, che però aveva preso la brutta abitudine del silenzio perché, come spiegò una volta a Lady Agatha, aveva detto tutto quello che aveva da dire prima di aver raggiunto la trentina.

Accanto a lui sedeva la signora Vandeleur, una delle più vecchie amiche di sua zia, vera santa fra le donne, ma così terribilmente infagottata da sembrare un libro di preghiere mal rilegato. Per sua fortuna, dall'altro lato di lei sedeva Lord Faudel, una intelligentissima mediocrità quarantenne, calvo come una dichiarazione ministeriale alla Camera dei Comuni; e lei conversava con lui in quel modo intensamente serio che, com'egli stesso aveva osservato una volta, è l'unico errore imperdonabile nel quale cadono tutte le persone davvero buone e che nessuna di loro riesce mai a evitare interamente.

- Stiamo parlando del povero Dartmoor, Lord Henry - gridò la duchessa, facendogli un cenno gentile del capo attraverso la tavola. - Credi che sposerà veramente quella ragazza?

-Estamos hablando del pobre Dartmoor, lord Henry -exclamó la duquesa, haciéndole, desde el otro lado de la mesa, un gesto amistoso con la cabeza-. ¿Cree usted que se casará realmente con esa joven tan fascinante?

-Creo que la joven está decidida a pedir su mano, duquesa.

- Credo che lei sia decisa a chiedergli la sua mano, duchessa.

- Terribile! - esclamò Lady Agatha. - Davvero qualcuno dovrebbe intervenire.

- Mi è stato detto da ottima fonte che il padre di lei ha un negozio di novità americane - disse Sir Thomas Burdon, con un'aria di superiorità.

-¡Qué espanto! -exclamó lady Agatha-. Alguien debería tomar cartas en el asunto.

-Me han informado, de muy buena tinta, que su padre tiene un almacén de áridos -dijo sir Thomas Burdon con aire desdeñoso.

- Novità americane! e che cosa sono le novità americane? chiese la duchessa, alzando le grosse mani al cielo in un gesto di sorpresa e accentuando il verbo.

- Romanzi americani - rispose Lord Henry, servendosi una quaglia.

-Mi tío ha sugerido y a que se trata de chacinería, sir Thomas.

La duchessa restò alquanto imbarazzata.

-¡Áridos! ¿Qué mercancías son ésas? -preguntó la duquesa, alzando sus grandes manos en gesto de asombro y acentuando mucho el verbo.

-Novelas americanas -respondió lord Henry, mientras se servía una codorniz.

- Non gli badare, cara - sussurrò Lady Agatha. - Non pensa mai quello che dice.

- Quando fu scoperta l'America - disse il deputato radicale, e cominciò a citare dei fatti noiosi.

La duquesa pareció desconcertada.

Come tutti quelli che vogliono esaurire un argomento non riuscì che a esaurire gli ascoltatori.

-No le haga caso, querida -susurró lady Agatha-. Mi sobrino nunca habla en serio.

La duchessa sospirò ed esercitò il suo privilegio di interrompere.

-Cuando se descubrió América... -intervino el miembro radical de la Cámara de los Comunes, procediendo a enumerar algunos datos aburridísimos. Como todas las personas que tratan de agotar un tema, logró agotar a sus oyentes. La duquesa suspiró e hizo uso de su posición privilegiada para interrumpir.

- Dio volesse che non fosse stata mai scoperta!- esclamò. - Oggi alle nostre ragazze non resta nessuna possibilità. E' troppo ingiusto.

- Forse, dopo tutto, l'America non è stata mai scoperta - disse il signor Erskine. - Io direi che è stata scoperta come si scopre un delitto.

-¡Ojalá nunca la hubieran descubierto! -exclamó-. A decir verdad, nuestras jóvenes no tienen ahora la menor oportunidad. Es una gran injusticia.

-Quizá, después de todo, América nunca haya sido descubierta -dijo el señor Erskine-; yo diría más bien que fue meramente detectada.

- Oh, ma io ho visto qualche esemplare delle abitanti - rispose la duchessa, vagamente. - Devo confessare che la maggior parte di loro sono estremamente carine e si vestono bene, anche. Si fanno fare tutti i vestiti a Parigi. Vorrei potermi permettere di fare lo stesso.

-Sí, sí, pero yo he visto especímenes de sus habitantes -respondió vagamente la duquesa-. He de confesar que la mayoría de las mujeres son extraordinariamente bonitas. Y además visten bien. Compran toda la ropa en París. Me gustaría poder permitírmelo.

- Dicono che gli Americani buoni, quando muoiono, vanno a Parigi- sogghignò Sir Thomas, che possedeva un grande armadio di spiritosaggini usate.

- Davvero! e dove vanno gli Americani cattivi, quando muoiono?

chiese la duchessa.

- In America - mormorò Lord Henry.

-Dicen que cuando mueren, los americanos buenos van a París -rió entre dientes sir Thomas, que tenía un gran armario de frases ingeniosas ya desechadas.

-¿De verdad? Y, ¿adónde van los malos? -quiso saber la duquesa.

-Van a los Estados Unidos -murmuró lord Henry.

Sir Thomas frunció el ceño.

Sir Thomas si accigliò. - Ho paura che vostro nipote abbia dei pregiudizii contro quel grande Paese - disse a Lady Agatha. - Io l'ho percorso tutto, viaggiando in vagoni speciali messi a mia disposizione dai direttori delle ferrovie, che in queste cose sono di una cortesia straordinaria. Vi assicuro che visitarlo è una cosa istruttiva.

-Me temo que su sobrino tiene prejuicios contra ese gran país -le dijo a lady Agatha-. He viajado por todo el territorio, en coches suministrados por los directores, que son, en esas cuestiones, extraordinariamente hospitalarios. Le aseguro que es muy instructivo visitarlos Estados Unidos.

- Ma dobbiamo proprio vedere Chicago per istruirci? - chiese lamentosamente il signor Erskine. - Non mi sento in grado di sopportare il viaggio.

-¿De verdad tenemos que ver Chicago para estar bien educados? -preguntó el señor Erskine quejumbrosamente-. No me siento capaz de emprender ese viaje.

Sir Thomas agitò la mano. - Il signor Erskine di Treadley possiede il mondo negli scaffali della sua biblioteca. Noi siamo gente pratica, e le cose ci piace vederle, e non leggere quel che se ne dice.

Sir Thomas agitó la mano.

Gli Americani sono un popolo estremamente interessante. Sono assolutamente ragionevoli; è questa, a mio parere, la caratteristica che li distingue. Sì, signor Erskine, un popolo assolutamente ragionevole; vi assicuro che gli Americani non fanno sciocchezze.

-El señor Erskine de Treadley tiene el mundo en las estanterías de su biblioteca. A nosotros, los hombres prácticos, nos gusta ver las cosas, no leer su descripción. Los americanos son un pueblo muy interesante. Y totalmente razonable. Creo que es la característica que los distingue. Sí, señor Erskine, un pueblo totalmente razonable. Le aseguro que los americanos no se andan por las ramas.

- Che cosa tremenda! - esclamò Lord Henry. - Io posso sopportare la forza bruta, ma la ragione bruta è insopportabile. L'uso di essa è antisportivo; è un colpo basso vibrato all'intelletto.

-¡Terrible! -exclamó lord Henry-. No me gusta la fuerza bruta, pero la razón bruta es totalmente insoportable. No está bien utilizarla. Es como golpear por debajo del intelecto.

- Non capisco - disse Sir Thomas, facendosi rosso in faccia.

- Io sì, Lord Henry - mormorò sorridendo il signor Erskine.

- I paradossi saranno una bella cosa... - aggiunse il baronetto.

-No le entiendo -dijo sir Thomas, enrojeciendo considerablemente.

- Era un paradosso? - chiese il signor Erskine. - A me non sembrava; ma ammettiamolo pure.

-Yo sí, lord Henry -murmuró el señor Erskine con una sonrisa.

-Las paradojas están muy bien a su manera... -intervino el baronet.

Ebbene, la strada dei paradossi è la strada della verità. Per mettere la realtà alla prova bisogna vederla camminare sulla corda. Le verità possiamo giudicarle quando diventano acrobate.

-¿Era eso una paradoja? -preguntó el señor Erskine-. No me lo ha parecido. Quizá lo fuera. Bien, el camino de las paradojas es el camino de la verdad. Para poner a prueba la realidad, hemos de verla en la cuerda floja. Cuando las verdades se hacen acróbatas podemos juzgarlas.

- Mio Dio - disse Lady Agatha, - come discutete, voialtri uomini!

Io non riesco mai a capire di cosa stiate parlando. Oh, Harry, con te sono proprio arrabbiata.

-¡Dios del cielo! -dijo lady Agatha-, ¡cómo discuten ustedes los hombres! Estoy segura de que nunca sabré de qué están hablando. Por cierto, Harry, estoy muy enfadada contigo. ¿Por qué tratas de convencer a nuestro Dorian Gray, una persona tan encantadora, para que renuncie al East End? Te aseguro que sería inapreciable. A nuestros habituales les hubiera encantado oírle tocar.

Perché cerchi di convincere il nostro caro signor Dorian Gray ad abbandonare l'East End? Ti assicuro che sarebbe prezioso per noi. Andrebbero pazzi per la sua musica.

- Voglio che suoni per me - esclamò Lord Henry sorridendo e lanciando verso il fondo della tavola uno sguardo al quale rispose un'occhiata vivace.

- Ma in Whitechapel sono tanto infelici - continuò Lady Agatha.

-Quiero que toque para mí -exclamó lord Henry sonriendo. Cuando miró hacia el extremo de la mesa captó como respuesta un brillo en la mirada de Dorian.

- Io ho compassione di tutto, ma non della sofferenza - disse Lord Henry scrollando le spalle. - Per quella non posso sentire compassione; è troppo brutta, troppo orribile, troppo deprimente.

-Pero en Whitechapel la gente es muy desgraciada -protestó lady Agatha.

Nelle simpatie moderne per il dolore c'è qualcosa di terribilmente morboso. Si dovrebbe provare simpatia per il colore, per la bellezza, per la gioia della vita. Quanto meno si parla dei dolori della vita, tanto meglio è.

-Soy capaz de simpatizar con cualquier cosa menos con el sufrimiento -dijo lord Henry, encogiéndose de hombros-. Hasta eso no llego. Es demasiado feo, demasiado horrible, demasiado angustioso. Hay algo terriblemente morboso en la simpatía de nuestra época por el dolor. Debemos interesarnos por los colores, por la belleza, por la alegría de vivir. Cuanto menos se hable de las miserias de la vida, tanto mejor.

- Eppure l'East End costituisce un problema molto importante osservò Sir Thomas, scrollando gravemente la testa.

- Certo - rispose il giovane Lord. - E' il problema della schiavitù e noi tentiamo di risolverlo divertendo gli schiavi.

-De todos modos, el East End es un problema muy importante -señaló sir Thomas, con un grave movimiento de cabeza.

L'uomo politico lo guardò fisso. Chiese: - E voi allora che cambiamento proponete?

-Muy cierto -respondió el joven lord-. Es el problema de la esclavitud, y tratamos de resolverlo divirtiendo a los esclavos.

El político le miró con mucho interés.

-¿Qué cambio propone usted, en ese caso? -preguntó. Lord Henry se echó a reír.

Lord Henry scoppiò a ridere. - Non c'è niente che vorrei cambiare in Inghilterra, salvo il tempo - rispose. - Ma dato che il diciannovesimo secolo ha fatto fallimento per il suo spreco di simpatia, suggerirei che facessimo appello alla scienza per rimettere le cose a posto. Il vantaggio delle emozioni è che ci portano fuori strada e il vantaggio della scienza è di non essere emozionante.

-No deseo cambiar nada en Inglaterra, a excepción del clima -respondió-. Me basta y me sobra con la contemplación filosófica. Pero como el siglo XIX se ha arruinado por un excesivo gasto de simpatía, sugiero que se acuda a la ciencia para solucionarlo. La ventaja de las emociones es que nos llevan por el mal camino, y la ventaja de la ciencia es que excluye la emoción.

- Ma noi abbiamo delle responsabilità tanto gravi - si arrischiò a dire timidamente la signora Vandeleur.

- Terribilmente gravi - fece eco Lady Agatha.

-Pero tenemos gravísimas responsabilidades -aventuró tímidamente la señora Uandeleur.

Lord Henry guardò il signor Erskine. - L'umanità prende troppo sul serio se stessa. E' questo il peccato originale del mondo. Se l'uomo delle caverne avesse saputo ridere, la storia sarebbe stata diversa.

-Sumamente graves -se hizo eco lady Agatha.

Lord Henry miró con detenimiento al señor Erskine.

-La humanidad se toma demasiado en serio. Es el pecado original del mundo. Si los cavernícolas hubieran sabido reír, la historia habría sido distinta.

- Siete una vera consolazione - cinguettò la duchessa. - Ogni volta che sono venuta da vostra zia mi sono sempre sentita un po' colpevole, perché l'East End non mi interessa per niente. In futuro potrò guardarla in faccia senza arrossire.

-No sabe cuánto me consuela oírle -gorjeó la duquesa-. Siempre me siento muy culpable cuando vengo a ver a su querida tía, porque no me intereso en absoluto por el East End. En el futuro podré mirarla a la cara sin sonrojarme.

-Sonrojarse es muy favorecedor, duquesa -señaló lord Henry.

- Ma il rossore è una cosa che dona, duchessa - disse Lord Henry.

- Finché si è giovani - rispose lei. - Quando una donna vecchia come me arrossisce è un bruttissimo segno. Ah, Lord Henry, vorrei che mi poteste dire come si fa per ridiventare giovani!

-Sólo cuando se es joven -respondió ella-. Cuando una anciana como yo se sonroja, es muy mala señal.

¡Ah, me gustaría que me dijera usted cómo volver a ser joven! Lord Henry meditó unos instantes.

Egli rimase un momento sovrappensiero. - Potete ricordarvi di qualche grosso errore che avete commesso nei vostri anni giovanili? - chiese guardandola attraverso la tavola.

- Di molti, ho paura - esclamò lei.

-¿Recuerda usted algún gran error que cometiera en sus primeros tiempos, duquesa? -preguntó mirándola desde el otro lado de la mesa.

- Allora commetteteli un'altra volta - disse lui. - Per recuperare la giovinezza basta ripetere le proprie pazzie.

-Muchos, por desgracia -exclamó ella.

- Che teoria deliziosa! - esclamò la duchessa. - Bisognerà che la metta in pratica.

-Pues vuelva a cometerlos -dijo él con gravedad-. Para recuperar la juventud, basta con repetir las mismas locuras.

-¡Deliciosa teoría! -exclamó ella-. He de ponerla en práctica.

- Che teoria pericolosa! - fu la frase che uscì dalle labbra di Sir Thomas. Lady Agatha scosse la testa, ma non poteva fare a meno di sentirsi divertita. Il signor Erskine ascoltava.

-¡Una teoría peligrosa! -dijo sir Thomas, la boca tensa. Lady Agatha movió desaprobadoramente la cabeza, pero la idea le pareció de todos modos divertida. El señor Erskine escuchaba.

- Sì - aggiunse lui, - questo è uno dei grandi segreti della vita.

-Sí -continuó el joven lord-; se trata de uno de los grandes secretos de la vida. En la actualidad la mayoría de la gente muere de una indigestión de sentido común y descubre cuando ya es demasiado tarde que lo único que nunca lamentamos son nuestros errores.

La maggior parte della gente di oggi muore di una specie di senso comune strisciante e scopre, quando è ormai troppo tardi, che le sole cose che non si rimpiangono mai sono gli errori.

Tutta la tavola scoppiò in una risata.

Se oyeron risas en torno a la mesa.

Lord Henry jugó con la idea, animándose cada vez más; la lanzó al aire y la transformó; la dejó escapar y volvió a capturarla; la adornó con todos los fuegos de la fantasía y le dio alas con la paradoja.

El elogio de la locura, mientras lord Henry proseguía, se elevó hasta las alturas de la filosofía, y la filosofía misma se hizo joven y, contagiada por la música desenfrenada del placer, vestida, cabría imaginar, con su túnica manchada de vino y una guirnalda de hiedra, danzó como una bacante sobre las colinas de la vida y se burló del plácido Sileno por su sobriedad. Los hechos huyeron ante ella como asustados animalitos del bosque. Sus pies alabastrinos pisaron el enorme lagar donde sienta sus reales el sabio Omar, hasta que el zumo rosado de la vid se elevó en torno a sus extremidades desnudas en oleadas de burbujas moradas, o se deslizó en espuma por las negras paredes inclinadas de la cuba. Fue una extraordinaria improvisación. Lord Henry sentía fijos en él los ojos de Dorian Gray, y saber que había entre quienes lo escuchaban alguien a quien deseaba fascinar parecía dar mayor agudeza a su ingenio y prestar colores más vivos a su imaginación. Se mostró brillante, fantástico, irresponsable. Encantó a sus oyentes haciendo que se olvidaran de sí mismos, y que siguieran, riendo, la melodía de su caramillo.

Egli giocava con l'idea e ci si ostinava; la lanciava in aria e la trasformava; la lasciava sfuggire e la riafferrava; la rendeva incandescente di immagini, le dava le ali del paradosso. Mentre continuava a parlare, l'elogio della follia si innalzava a filosofia e la Filosofia stessa diventava giovane, afferrava la musica folle del piacere, si vestiva, per così dire, della sua veste macchiata di vino e della sua ghirlanda d'edera, ballava come una Baccante sui colli della vita e scherniva per la sua sobrietà il lento Sileno. I fatti fuggivano davanti a lei come spaventate creature della foresta. I suoi piedi bianchi pestavano l'enorme torchio vicino al quale siede il savio Omar, finché il succo spumeggiante dell'uva non salì in purpuree onde spumose lungo le sue membra nude o colò giù in una schiuma rossa lungo i fianchi gocciolanti, viscidi, del tino. Era un'improvvisazione straordinaria. Egli sentiva gli occhi di Dorian Gray che lo fissavano e la coscienza di avere tra i propri ascoltatori colui del quale voleva affascinare il temperamento sembrava aguzzare il suo spirito e dar calore alla sua immaginazione. Fu brillante, fantasioso, irresponsabile. Gli ascoltatori, presi dal suo fascino, si misero, ridendo, a seguire la sua musica. Dorian Gray non gli toglieva mai gli occhi di dosso; sembrava che fosse stregato. Sulle sue labbra i sorrisi si susseguivano e nei suoi occhi che si oscuravano la sorpresa assumeva un carattere di gravità.

Dorian Gray nunca apartó de él los ojos, y permaneció inmóvil como si estuviera encantado, sucediéndose las sonrisas sobre sus labios, mientras el asombro, en el fondo de sus ojos, adoptaba una pensativa gravedad.

Alla fine, vestita della livrea contemporanea, la Realtà entrò nella stanza sotto forma di un servitore, venuto a dire alla duchessa che la sua carrozza era arrivata.

Essa si torse le mani con finta disperazione. - Che noia! esclamò.

Finalmente, cubierta con la librea de la época, la realidad entró en la estancia en forma de lacayo para decir que a la duquesa la esperaba su coche. La noble señora se retorció las manos con fingida desesperación.

-¡Qué fastidio! -exclamó-. He de marcharme. Tengo que recoger a mi marido en el club para llevarlo a Willis's Rooms, donde debe presidir no sé qué absurda reunión. Si llego tarde se enfurecerá sin duda, y no puedo exponerme a una escena con este sombrero. Es demasiado frágil. Una palabra dura acabaría con él. No, he de irme, mi querida Agatha. Hasta la vista, lord Henry, es usted absolutamente delicioso y terriblemente desmoralizador. Desde luego, no sabría qué decir sobre sus ideas. Tiene que venir a cenar con nosotros una de estas noches. ¿El martes? ¿Está usted libre el martes?

- Devo andare via; bisogna che vada a prendere mio marito al circolo per accompagnarlo da Willis, a una stupida riunione che deve presiedere. Se sono in ritardo lui sarà certamente furioso e io non posso permettermi una scenata con questo cappello; è troppo fragile e una parola dura lo rovinerebbe. No, cara Agatha, bisogna che vada. Arrivederci Lord Henry. Siete proprio delizioso, ma tremendamente demoralizzante. Non so proprio che cosa dire delle vostre idee. Dovete venire una sera a pranzo da noi. Martedì?

siete libero martedì?

- Per voi, duchessa, manderei all'aria chiunque altro - disse Lord Henry con un inchino.

- Ah, questo è molto gentile da parte vostra, e molto mal fatto- esclamò la duchessa. - Allora badate bene di venire - e uscì maestosamente dalla stanza, seguita da Lady Agatha e dalle altre signore.

-Por usted, duquesa, ¿de quién no prescindiría yo? -respondió lord Henry, con una inclinación de cabeza. -¡Ah! ¡Muy amable y muy cruel por su parte! -exclamó la duquesa-; pero no se olvide de venir -y abandonó la habitación seguida por lady Agatha y las otras damas. Cuando lord Henry se hubo sentado de nuevo, el señor Erskine, dando la vuelta a la mesa, y colocándose a su lado, le puso una mano en el brazo.

Quando Lord Henry tornò a sedersi il signor Erskine girò intorno alla tavola, prese una sedia vicino a lui e gli posò la mano sul braccio.

- Voi parlate meglio di un libro - disse. - Perché non ne scrivete uno?

-Usted habla mucho de libros -dijo-; ¿por qué no escribe uno?

-Me gusta demasiado leerlos para molestarme en escribirlos, señor Erskine. Desde luego, me gustaría escribir una novela, una novela que fuese tan encantadora y tan irreal como una alfombra persa. Pero en Inglaterra no hay público más que para periódicos, libros de texto y enciclopedias. No hay en todo el mundo personas con menos sentido de la belleza literaria que los ingleses.

- Mi piace troppo leggere i libri per avere voglia di scriverne, signor Erskine. Certo, mi piacerebbe scrivere un romanzo, un romanzo che fosse piacevole come un tappeto persiano e allo stesso modo irreale. Ma in Inghilterra non esiste un pubblico letterario, salvo che per i giornali, i sillabari e le enciclopedie. Di tutti i popoli del mondo quello inglese è quello che meno possiede il senso della bellezza della letteratura.

- Ho paura che abbiate ragione - disse Erskine. - Anch'io avevo delle ambizioni letterarie, ma ci ho rinunciato da un pezzo. E ora, mio caro giovine amico, se mi permettete di chiamarvi così, posso chiedervi se pensate veramente tutto quello che ci avete detto a colazione?

-Me temo que tiene usted razón -respondió el señor Erskine-. Yo mismo tuve ambiciones literarias, pero las abandoné hace mucho. Y ahora, mi joven y querido amigo, si me permite que le dé ese nombre, ¿le puedo preguntar si mantiene usted todo lo que nos ha dicho durante el almuerzo?

- Ho dimenticato completamente quello che ho detto - rispose sorridendo Lord Henry. - Cose molto cattive?

-He olvidado por completo lo que he dicho -sonrió lord Henry-. ¿Tan inmoral era?

-Sumamente inmoral. De hecho le considero extraordinariamente peligroso, y si algo le sucede a nuestra buena duquesa le tendremos por responsable directo. Pero me gustaría hablar con usted sobre la vida. La generación de la que formo parte es francamente aburrida. Algún día, cuando se canse de Londres, venga a Treadley, expóngame su filosofía del placer mientras degustamos un excelente borgoña que tengo la fortuna de poseer.

- Molto cattive davvero. Per dire la verità, vi considero estremamente pericoloso; e se dovesse accadere qualcosa alla nostra buona duchessa noi tutti vi riterremo il principale responsabile. Però mi piacerebbe parlare della vita con voi. La generazione alla quale appartengo era noiosa. Un giorno o l'altro, quando ne avete abbastanza di Londra, venite fino a Treadley a espormi la vostra filosofia del piacere, assaggiando un certo mirabile Borgogna che ho la fortuna di possedere.

- Ne sarò felice. Una visita a Treadley si può considerare un gran privilegio. C'è un padrone di casa perfetto e una biblioteca non meno perfetta.

-Me encantará. Una visita a Treadley será un gran privilegio. Cuenta con un perfecto anfitrión y una biblioteca igualmente perfecta.

-Su presencia le añadirá un nuevo encanto -respondió el anciano caballero, con una cortés inclinación-.

- Voi la completerete - rispose il vecchio signore con un cortese inchino. - E ora devo dire addio alla vostra ottima zia. Mi aspettano all'Athenaeum. Questa è l'ora nella quale là ci addormentiamo.

Y ahora tengo que despedirme de su excelente tía. Me esperan en el Atheneum. Es la hora en que dormimos allí.

-¿Todos, señor Erskine?

- Tutti, signor Erskine?

- Quaranta di noi, quaranta poltrone. Ci esercitiamo per formare un'accademia letteraria inglese.

-Cuarenta, en cuarenta sillones. Hacemos prácticas para una Academia Inglesa de las Letras.

Lord Henry si alzò ridendo e disse: - Vado nel Parco.

Lord Henry rió, poniéndose en pie.

-Me voy al parque -exclamó.

Mentre stava per varcare la soglia, Dorian Gray lo toccò sul braccio. - Lasciate che venga con voi - mormorò.

Al atravesar la puerta, Dorian Gray le tocó en el brazo.

-Permítame ir con usted -murmuró.

- Credevo che aveste promesso a Basil Hallward di andare a trovarlo - rispose Lord Henry.

-Creía que le había prometido a Basil Hallward que iría usted a verlo -respondió lord Henry.

- Preferirei venire con voi; sì, sento che devo venire con voi.

-Prefiero ir con usted; sí, siento que debo ir con usted. Permítamelo. Y prometa hablarme todo el tiempo. Nadie lo hace tan bien.

Permettetemi di venire. Mi promettete di parlare tutto il tempo?

Non c'è nessuno che parli così meravigliosamente come voi.

-¡Ah! Ya he hablado más que suficiente por hoy -dijo lord Henry, sonriendo-. Todo lo que quiero ahora es mirar la vida. Puede usted venir y mirarla conmigo, si lo tiene a bien.

- Ah, ma per oggi ho parlato più che abbastanza - disse Lord Henry sorridendo. - Tutto quello che desidero adesso è di guardare la vita. Potete venire a guardarla con me, se vi fa piacere.