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Fausto.  Johann Wolfgang Goethe
Capítulo 5. TABERNA DE AUERBACH
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(Alegres compadres de taberna.)

FROSCH

¿Nadie quiere beber?, ¿nadie se ríe? ¡Ojo, que os voy a poner mala cara! Vosotros, que en otras ocasiones ardéis en llamas, estáis hoy como paja mojada.

BRANDER

Es por tu culpa. No aportas nada, ni una sandez, ni una mamarrachada.

FROSCH (Le vierte un vaso de vino en la cabeza.)

Ahí tienes ambas.

BRANDER

Eres un cerdo por partida doble.

FROSCH

Si tú lo has querido, así ha de ser.

SIEBEL

¡Afuera los que riñen! ¡Cantemos a pleno pulmón! ¡Bebed y gritad! ¡Hala, eh!

ALTMAYER

¡Pobre de mí!, estoy perdido. ¡Que me traigan algodones para los oídos! Este muchacho me los va a reventar.

SIEBEL

Si la bóveda resuena, se siente la potencia del bajo.

FROSCH

¡Vamos!, y que se vaya quien se lo tome mal. Tra-la-rá-lará.

ALTMAYER

Tra-la-rá-la-rá.

FROSCH

Las gargantas están bien templadas. (Cantando.)

Querido y Sacro Imperio Romano,

¿cómo puedes tenerte aún en pie?

BRANDER

¡Repelente! ¡Una canción política, una canción triste! Agradece a Dios cada día que no tengas que preocuparte por el Imperio Romano. Me parece un magnífico logro no ser ni emperador ni canciller. Pero no debe faltar un mandatario. Elijamos Papa. Sabéis qué cualidad es la importante, la que eleva al hombre.

FROSCH (Canta.)

Flota por el aire, señora ruiseñor.

Saluda diez mil veces a mi amorcito.

SIEBEL

Ningún saludo al amorcito. No quiero oír hablar de eso.

FROSCH

No me impedirás ni saludar ni besar al amorcito. (Canta.)

Se abre el cerrojo, en la noche oscura.

Se abre el cerrojo, la amada se despierta.

Se cierra el cerrojo, en la clara mañana.

SIEBEL

¡Sí, canta, canta, alábala y elógiala! Cuando me llegue el turno, me reiré. A mí me engañó y contigo hará lo mismo. A la amada, que le regalen un duende que retoce con ella en un Via-crucis y un viejo macho cabrío que, cuando regrese del Blocksberg, le bale un «buenas noches» al galope. Para esa fulana es demasiado bueno un muchacho de carne y hueso auténticos. El único saludo que le haría sería romperle los cristales de su ventana.

BRANDER (Dando golpes en la mesa.)

¡Atended, atended! ¡Escuchadme! Confesad, señores, que yo sé vivir bien. Aquí se sientan personas enamoradas y conforme a la buena educación. A estos, al darles las buenas noches, hay que obsequiarles con algo. ¡Atención! ¡Oídme la canción de última moda! ¡Cantad conmigo fuerte el estribillo! (Canta.)

Había una rata en la despensa
que sólo comía grasa y mantequilla,
tenía una panza tan lustrosa
como la tuvo el buen Doctor Lutero.
Mas la cocinera le puso veneno
y la vida se le hizo tan angustiosa
como si en el pecho abrigara el amor.

CORO (Jubiloso.)

Como si en el pecho abrigara el amor.

BRANDER

Empezó a dar vueltas, luego salió.
Quiso apagar su ardor en todos los charcos.
Royó y arañó la casa entera.
Brincaba y se retorcía de dolor;
pronto el animal su vida acabó
como si en el pecho abrigara el amor.

CORO

Como si en el pecho abrigara el amor.

BRANDER

Un día claro, siendo presa del miedo,
la rata cruzó corriendo la cocina,
cayó en el horno y un respingo dio
y empezó a respirar con dificultad.
La envenenadora con ganas se rió.
Ja, está con un pie en la sepultura
como si en el pecho abrigara el amor.

CORO

Como si en el pecho abrigara el amor.

SIEBEL

Cómo se divierten estos muchachos tan simplones. Me gusta mucho el arte de echarles veneno a las pobres ratas.

BRANDER

¿Tienes predilección por ellas?

ALTMAYER

El ventrudo calvete se enternece con la desgracia. Ve su propia imagen reflejada en la de la hinchada rata.

(Entran FAUSTO y MEFISTÓFELES.)

MEFISTÓFELES

Antes de nada, quiero ponerte en compañía de gentes alegres para que veas lo fácil que es la vida. Para el pueblo aquí reunido, todos los días son fiesta. Con poco talento y mucho placer, todos giran danzando en estrechos círculos, como gatitos persiguiendo su cola. Mientras que no se quejen de dolor de cabeza, el tabernero les sigue fiando y están satisfechos y despreocupados.

BRANDER

Parece que están de viaje, tienen un aspecto extraño; seguro que no llevas aquí ni una hora.

FROSCH

Verdaderamente tienes razón. Adoro mi Leipzig. Es como un pequeño París que deja su impronta en la gente.

SIEBEL

¿De dónde crees que son esos forasteros?

FROSCH

¡Voy a ver! Con un solo vaso y con la facilidad con la que se arranca un diente voy a sonsacar a estos tipos. Parecen de familia distinguida, tienen aires altivos y descontentos.

BRANDER

Apuesto a que son charlatanes de fiesta.

ALTMAYER

Quizá.

FROSCH

Ved cómo me río de ellos.

MEFISTÓFELES (A FAUSTO.)

La gentuza del pueblo no siente la presencia del diablo aunque les esté cogiendo por el cuello.

FAUSTO

¡Sean saludados, señores!

SIEBEL

Muchas gracias, igualmente. (A media voz, mirando a MEFISTÓFELES de reojo.) ¿Por qué cojeará ese?

MEFISTÓFELES

¿Nos permiten sentarnos con ustedes? En lugar de un buen trago, que aquí falta, disfrutaremos de la compañía.

ALTMAYER

Parece usted un hombre muy bien tratado por la vida.

FROSCH

¿Han salido esta noche de Rippach con retraso? ¿Han cenado en casa del señor Hans?

MEFISTÓFELES

Hoy hemos pasado de largo ante su casa; la última vez ya charlamos con él. Nos habló mucho de sus primos. Nos dio recuerdos para todos. (Se inclina haciéndole una reverencia a FROSCH.)

ALTMAYER (En voz baja.)

¡Chúpate esa! Este sí que entiende.

SIEBEL

Es todo un sinvergüenza.

FROSCH

Descuida, que ya le cazaré.

MEFISTÓFELES

Si no me equivoco, al llegar escuchábamos un coro de voces bien entonadas. Sin duda alguna, el canto debe resonar muy bien bajo estas bóvedas.

FROSCH

Seguro que usted es un virtuoso.

MEFISTÓFELES

No; mi capacidad es endeble, pero el placer es grande.

ALTMAYER

¡Cántenos algo!

MEFISTÓFELES

Si lo desean; puedo entonar muchas canciones.

SIEBEL

Una pieza nueva.

MEFISTÓFELES

Acabamos de volver de España, el bello país del vino y sus canciones. (Canta.)
Había una vez un rey
que tenía una gran pulga.
No era poco lo que la amaba.
La quería como a su hija.
Entonces llamó a su sastre
y su sastre allí acudió.
Al noble le tomó medidas
y le hizo calzas y jubones.

BRANDER

No olvidéis encarecerle al sastre que mida con la máxima exactitud y que, si tiene estima por su cabeza, no le salgan arrugas en las calzas.

MEFISTÓFELES

De terciopelo y de seda
iba aquella pulga vestida,
de su jubón colgaban bandas
y estaba prendida una cruz.
Llegó enseguida a ministro
con magna condecoración.
Fue entonces cuando sus parientes
renombre en la corte tuvieron.
Las damas y los cortesanos
sufrieron enorme fastidio.
A la reina y sus doncellas
ellas picaron e incordiaron.
Mas aplastarlas no podían,
aunque todo les escociera.
Las aplastamos y matamos
tan pronto como una nos pica.

CORO (Jubiloso.)

Las aplastamos y matamos

tan pronto como una nos pica.

FROSCH

¡Bravo!, ¡bravo!, eso estuvo muy bien.

SIEBEL

Ese es el merecido de todas las pulgas.

BRANDER

Hay que afilar las uñas y machacarlas.

ALTMAYER

¡Viva la libertad!, ¡viva la vida!

MEFISTÓFELES

Alzaría mi copa para honrar la libertad, si vuestro vino fuera más bueno.

SIEBEL

No queremos volver a oír eso.

MEFISTÓFELES

Me temo que el tabernero se ofendería, pero, de no ser así, daría de mis bodegas algo mejor a estos dignos huéspedes.

SIEBEL

Venga, venga, esta corre por mi cuenta.

FROSCH

Procuradnos un buen trago y os alabaremos. Pero no nos deis catas muy pequeñas, que yo para juzgar necesito tener la boca llena.

ALTMAYER (En voz baja.)

Me parece que son del Rin.

MEFISTÓFELES

Conseguidme una barrena.

BRANDER

¿Para qué? ¿Pero es que no tenéis los barriles ante la puerta?

ALTMAYER

Ahí, detrás del tabernero, hay una espuerta con herramientas.

MEFISTÓFELES (Toma la barrena. A FROSCH.)

Ahora dígame, ¿qué quiere usted probar?

FROSCH

Pero, ¿qué significa esto?, ¿tenéis varios vinos?

MEFISTÓFELES

¡Ofrezco a cada cual su preferido!

ALTMAYER

Ah, ¡ya empiezas a relamerte!

FROSCH

¡Bien! Si tengo que elegir, prefiero tomar vino del Rin. La patria nos ofrece las mejores dádivas.

MEFISTÓFELES (Mientras va haciendo un agujero en el canto de la mesa, a la altura del sitio donde se sienta FROSCH.)

Consígame un poco de cera para hacer espitas.

ALTMAYER

Ah, son juegos de ilusionismo.

MEFISTÓFELES

¿Qué queréis?

BRANDER

Quiero vino de la Champaña, y debe tener mucha espuma.

(MEFISTÓFELES sigue barrenando mientras otro va haciendo y colocando los tapones de cera.)

No se puede estar evitando lo extranjero constantemente. A menudo, lo bueno se encuentra lejos de nosotros. Un auténtico alemán no soporta a un francés, pero bebe con gusto sus vinos.

SIEBEL (Mientras MEFISTÓFELES se va acercando a su sitio.)

Lo confieso: no me gusta el seco. Dadme un vaso de genuino vino dulce.

MEFISTÓFELES (Barrenando.)

Enseguida saldrá Tokay de aquí.

ALTMAYER

¡Nada, señores, mírenme a la cara! Sé que este hombre nos está tomando el pelo.

MEFISTÓFELES

¿Qué me dice usted? Con estos distinguidos huéspedes sería demasiado atrevimiento. Rápido, diga con franqueza qué vino he de servirle.

ALTMAYER

Cualquiera. Y no pregunte tanto.

(Una vez que los agujeros han sido barrenados y taponados.)

MEFISTÓFELES (Con gestos raros.)

La cepa tiene racimos,
el macho cabrío cuernos;
el vino es jugoso, la cepa leñosa,
la mesa de madera da también vino.
Mirad la naturaleza.
Creed, esto es un milagro.
Quitad los tapones y disfrutad.

TODOS (Mientras quitan los tapones y reciben en el vaso el vino deseado.)

¡Qué buena fuente esta que nos sacia!

MEFISTÓFELES

Tened cuidado de derramar nada (Ellos continúan cantando.)

TODOS (Cantando.)

Nos va hacer el caníbal

como a quinientos puercos.

MEFISTÓFELES

El pueblo es libre. Ved lo bien que le va.

FAUSTO

Me gustaría marcharme ahora mismo.

MEFISTÓFELES

Primero asiste a ver cómo se manifestará la bestialidad de modo esplendoroso.

SIEBEL (Bebe descuidadamente. El vino cae al suelo y se convierte en llamas.) ¡Socorro!, ¡fuego!, ¡socorro!, ¡arde el infierno!

MEFISTÓFELES (Hablando a la llama.)

Tranquilízate, amigo elemento. (A los compadres.) Esta vez sólo fue una pavesa del purgatorio.

SIEBEL

¿Qué es eso? Espera. La va a pagar. Me parece que no sabéis quiénes somos.

FROSCH

¡Que no se atreva a hacerlo por segunda vez!

ALTMAYER

Creo que lo mejor es decirle que se vaya de aquí.

SIEBEL

¿Qué pasa, señor? ¿Os divierten vuestros juegos de magia?

MEFISTÓFELES

Cállate ya, viejo tonel de vino.

SIEBEL

Palo de escoba, ¿aún quieres insultarnos?

BRANDER

Espera, que te va a caer una lluvia de palos.

ALTMAYER (Quita un tapón de la mesa y le viene fuego encima.)

Me quemo, me quemo.

SIEBEL

Brujería. Vamos a por él, se ha abierto la veda.

(Sacan las navajas y se acercan a MEFISTÓFELES.)

MEFISTÓFELES (Con ademanes serios.)

¡Falsos dichos e imágenes
que trastornáis los sentidos!
¡Estad aquí y allá!

(Se quedan aturdidos mirándose unos a otros.)

ALTMAYER

¿Dónde estoy? ¡Qué bello país!

FROSCH

¿Es cierto que estoy viendo viñas?

SIEBEL

Y los racimos están a mano.

BRANDER

Aquí, en esta verde vegetación, ¡mirad qué racimos!, ¡mirad qué uvas! (Agarra a SIEBEL por la nariz; los otros lo hacen mutuamente y levantan las navajas.)

MEFISTÓFELES (Como antes.)

Error, quítales la venda de los ojos. Ahora comprobad cómo se divierte el demonio. (Desaparece con FAUSTO mientras los compadres se separan unos de otros.)

SIEBEL

¿Qué es esto?

ALTMAYER

¿Cómo?

FROSCH

¿Era esta tu nariz?

BRANDER (A SIEBEL.)

Y la tuya la tengo en la mano.

ALTMAYER

Este golpe me ha hecho estremecer los miembros. Traedme una silla, que me caigo.

FROSCH

No; dime ¿qué ha pasado?

SIEBEL

¿Dónde está ese tipo? Si lo encuentro, no se me ha de escapar vivo.

ALTMAYER

Yo lo he visto salir por la puerta cabalgando sobre un tonel. Mis pies pesan como el plomo. (Volviendo a la mesa.) Y no sigue manando ese vino.

SIEBEL

Fue todo un engaño. Mentira y apariencia.

FROSCH

Pues a mí me parece como si hubiera bebido vino.

BRANDER

Y ¿qué era aquello de las uvas?

ALTMAYER

Y ahora, que alguien me diga que no hay que creer en milagros.